![]() |
| De "guardia", en Cancun? |
En el hospital un paciente
- Juan Domingo Cabral, de 31 años, quien sufriera el sábado 4 un grave
accidente de tránsito - se debatía entre la vida y la muerte separando una de
la otra, la velocidad con que fuera operado quirúrgicamente.
Esta responsabilidad conocida por quien accede a la
prestación del servicio médico en un hospital público, quien además, sabe es el
único cirujano a cargo de las intervenciones, fue evadida por el médico quien
al presentarse –cuando le pareció- en el hospital manifestó sencillamente “que
tenía el teléfono en modo silencio”.
El personal médico y de enfermería no sabiendo como resolver
la situación había ya contactado al Dr. Arietti, director de la institución
quien rápidamente se había presentado en el nosocomio y operado ya al paciente.
Como le pareciera suficiente su explicación, pedidas aclaraciones
adicionales por el Director del Hospital Samuel W. Robinson, admitió que “horas
después” habría visto las innumerables llamadas del hospital, pero aún así desafió la
autoridad del director increpándolo con actitud patoteril, y en medio de un manojo
de improperios desubicados y sin sentido al funcionario comenzó el ataque que
finalizó a las piñas.
NO ES LA
PRIMERA ¿SERA LA
ULTIMA ?
Dos cuestiones avergüenzan de este relato. El que un
profesional de la salud pública pueda tener semejantes ataques y crispamientos,
demostrando tan bajo control de sus
emociones; y tan escasa vocación de servicio y entrega a su profesión.
Respecto al primero de estos aspectos existen numerosos
ejemplos y denuncias, públicas y policiales que involucran al médico que
incluso trascendieron el ámbito local cuando sus problemas fueron con
representantes del SOEM, cuando se fue de manos con su ex contador, o cuando
amenazó de muerte –presumiblemente armado- y evidentemente cargado de alcohol a
un periodista de la localidad porque no coincidió con su opinión.
Sobre el segundo aspecto…se conoce, ha logrado trascender,
que al menos cuenta en su historial con un juicio por mala praxis en el cual la
justicia la falló en contra por sobrados motivos ya que no existía explicación
médica alguna que pudiera justificar los daños irreversibles causados a un
paciente.
El dulce perfume del poder lo sedujo en un momento, pero evidentemente
no supo distinguir los límites y tomar conciencia de que tan pronto este se
transformó en vaho, niebla, oscuridad. Menos aún cuando él mismo se volvió
mucho más oscura que ella.
Monte Caseros - Corrientes - Argentina
****
Información más completa? Sobre este tema y todos los de nuestro portal de noticias, encontrás más detalles y más fotos todos los viernes en Diario del Bicentenario. Pedilo en los kioscos de Monte Caseros!
***
