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| Dr. Maidana |
Un taller teórico práctico de capacitación en Leishmaniasis Visceral tuvo lugar el jueves 2 de septiembre en Monte Caseros, organizado por la Dirección de Bromatología de la Municipalidad y el Ministerio de Salud Pública, la Dirección General de Recursos Humanos y Programas Dirección de Epidemiología, la Subdivisión de Zoonosis y Control de Vectores y la Subdivisión de Vigilancia de Laboratorios y Programas
Destinado a Personal Médico, Bioquímico y Veterinarios de la zona, fue dictado por la Dra. Elisa Odriozola Jefa de Programa Provincial de Leishmaniasis Cutánea en humanos y por el Dr. Gustavo Fernández Subdirector de Laboratorio SIVILA. Entre el público presente se encontraron autoridades de Bella Unión (Uruguay), Barra do Quarai (Brasil), trabajadores de la sanidad, médicos veterinarios, integrantes de profesorados de biología, representantes de la fuerzas públicas y alumnos y docente de la Escuela de Comercio Nr. 17 “Martín Miguel de Güemes” de la ciudad entrerriana de Concordia.
EN LOS LUGARES DONDE SE INSTALÓ, NO SE FUE MÁS
El profesor Maidana en un lenguaje muy sencillo, puntualizó algunas cuestiones referidas a la zoonosis. En primer término se refirió a los objetivos del encuentro “La idea es que la facultad de veterinaria junto al ministerio de salud pública brinde charlas de capacitación y cursos de capacitación para que los veterinarios puedan tener un mayor conocimiento de la enfermedad. Esta es nuestra actividad que desarrollamos desde hace nueve meses. Lo importante es tratar de transmitir nuestros conocimientos para que la población y los profesionales tengan en claro la gravedad de este tipo de enfermedad. Esto se hace junto al Ministerio de Salud Publica de la Provincia, a través del área de Epidemiología, la cual se encarga de las enfermedades de este tipo”.
Sobre la gran cantidad de información que circula respecto al tema, y las contradicciones que surgen de la misma, reflexionó “Se dicen muchas cosas, y muchas mal. Lo que es grave es la enfermedad para los perros ya que ellos constituyen el reservorio de la enfermedad, los animales que la transportan. Estos animales necesitan ser picados por una mosquita muy pequeña que es la que produce en su interior el cambio en la enfermedad y esa mosquita lleva ese cambio dentro de sí, por lo que si pica a otro perro o a una persona, la transmite”.
Explicaba así que afortunadamente para las personas existe medicación, totalmente gratuita, que permite su curación, pero que, con los conocimientos actuales, en el caso de animales, lamentablemente no tienen cura. “Hay muchas medicaciones diferentes pero solo sirven para quitar síntomas, no producen la cura de los animales. Y aún peor: mientras los animales poseen la enfermedad son reservorios y son portadores de la enfermedad que es la que se transmite muy fácilmente de un lugar a otro”.
“Hay mucha gente que habla de su gravedad ya que este tipo de enfermedad en los lugares del mundo donde se instaló, no se fue nunca más, sin importar si eran países pobres o ricos. Esa es la preocupación, lo que lleva a que viajemos, a que capacitemos y aprendamos en la creencia de que trabajar todos juntos pueda evitar que sea grave, como hay gente que señala que puede serlo”, afirmó.
COMO PROTEGERSE
Consultado sobre si son solo los perros, los animales que pueden ser reservorio de la enfermedad, aclaró “Todos los animales desde las aves hasta los perros son pasibles de presentar este tipo de enfermedad. Los investigadores han descubierto que los principales reservorios dentro de las ciudades son los perros”
Sobre las herramientas que posee el ciudadano para evitar la propagación de la enfermedad, indicó “La mejor forma es que conozcamos los síntomas que los animales evidencian, que limpiemos la ciudad, los centros de las manzanas y los fondos de las casa para que no se junten restos de árboles, de poda o materiales de descomposición o piezas que no se usan. Las mosquitas transmisoras necesitan humedad, temperatura y oscuridad, con estas condiciones su reproducción es muy rápida y esto hace que la enfermedad acelere su transmisión”.
Aclaró además que el mosquito transmisor tiene una actividad que difiere de la de otros vectores “Lo más grave es que tenemos que protegernos durante las 24 hs, ya que estas mosquitas tienen actividad nocturna, pican cuando no hay sol, pero tenemos otras enfermedades, como el dengue o la fiebre amarilla, donde la actividad es diurna, por eso hay que protegerse todo el día. Es necesario volver a los mosquiteros, las mallas sobre las puertas, para evitar que las mosquitas se alberguen en las casas”.
Específicamente abordado sobre que métodos recomendaría, y cuales no para el cuidado de las mascotas caninas, señaló “Dentro de nuestro grupo de investigación no damos nombres porque no queremos digitar la compra de las personas. Los collares tienen una duración de seis meses, su costo es relativamente alto pero si lo dividimos por el tiempo de protección su valor no es tan elevado. Lo importante es que los animales, los perros en este caso, tienen que tenerlo colocado las 24 hs. durante los seis meses y antes de que se cumpla este período hay que reemplazarlo ya que de por vida hasta que haya algo nuevo, dependerá su protección de ello. En el caso de las pipetas, tienen una duración que no supera los 30 días, lo que lleva a estar más pendiente, tomar nota de la fecha en que se colocó y antes de que se venza el período ponerla nuevamente. Además presentan un inconveniente adicional, tiene que ver con que actúan recién a los quince días de su colocación por lo que si se planifica trasladar una mascota de un lugar a otro es necesario que 15 días antes se coloque la primera pipeta, ya que sabemos que durante ese período no sirve absolutamente para nada”.
Finalmente, consultada su impresión sobre el avance de la enfermedad en los últimos tres años, momento en que la ciudad comenzó a escucharse hablar de leishmaniasis, el profesor evalúo “Con la enfermedad estamos peor, la enfermedad ha avanzado hacia sitios donde tres años atrás no existía, pero estamos mejor en el sentido de que hemos capacitado mucha gente y hoy casi toda la población de la provincia sabe lo que es esta enfermedad. Eso es para nosotros lo más importante ya que en la medida en que conozcamos todos tenemos la posibilidad de protegernos y de no oír a toda aquella gente que por allí dice cosas que no tienen absolutamente nada que ver. En nuestro caso, como médicos veterinarios y sabiendo que los animales no tienen cura es una enfermedad que realmente nos preocupa, que estudiamos, investigamos y nos capacitamos en la intención de encontrar cura para los animales y principalmente para los perros”.
Monte Caseros - Corrientes - Argentina
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