Con condiciones climáticas poco predecibles, la ciudad vivió
la fiesta de su Patrona. Bella y radiante, cruzó la ciudad abriéndose paso
entre los negros nubarrones y los esporádicos chaparrones.
El Rosario de la
Aurora, a las seis de la mañana, inauguraba los festejos
eclesiásticos para continuarlos con el almuerzo comunitario en el quincho de
Parroquia en horas del mediodía. Puntualmente,
a las tres y media de la tarde partió la cuantiosa caravana de vehículos
desde el Arco de Entrada, recorriendo el camino hacia la Plazoleta Juan XXIII por calle
Uspallata, tomando luego Juan Pujol, para tomar luego Libertador y empalmar con
Eva Duarte de Perón.
En la tradicional esquina, punto de encuentro e inicio de la
procesión a pie, aguardaba una verdadera multitud, engalanada con coloridas
banderas y porras. Sumándose a los vehículos el camino comenzó, acompañado del
rezo del Santo Rosario, hacia la Parroquia
Nuestra Señora del Rosario, punto de llegada y descanso de la
imagen que fue acompañando el peregrinar siendo saludada a su paso por los
vecinos en los distintos barrios.
La celebración de la misa se realizó a las 17hs. presidida
por el Padre Jorge Torres, acompañado por los diáconos de la ciudad.
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