
En la noche del sábado 30 de octubre vibró la tribuna, vibró la calle, se movilizó la esencia misma del montecasereño que –fortalecida al nutrirse de su pasado- floreció orgullosa de su identidad, conciente de su protagonismo, sencillamente feliz de ser partícipe de tan magnífico acto.
Un trabajo meticuloso que fue dirigido en el plano artístico y coreográfico por Dionisio Soler mostrando calidad y maestría se ensambló sin dificultad alguna con la musicalización, la sonoplastía y la edición musical de Wally García.
Extrañamente, el público montecasereño –habitualmente remolón para las citas- palpitaba la importancia de lo que sucedería y se agolpaba ya en los espacios antes de la hora señalada para el inicio. Tal es así, que apenas unos pocos minutos después de las nueve de la noche el espectáculo, con las tribunas ya plenas y cargadas de energía, comenzaba.
Sorprendía entonces escuchar en la semipenumbra la voz del intendente Eduardo Galantini quien tuvo a su cargo el relato que enlazó todas estas historias individuales que unidas dan la riqueza del origen de cada uno de nosotros.
Dividido en once cuadros –denominados Génesis guaranítico; Bandeirantes; Guerras; El Pueblo; El Ferrocarril; La Siembra; Comunicación; Nunca Más; Cultura; El Carnaval; e Instituciones- la obra fue un todo armonioso de unas dos horas de duración pleno en sonido, claroscuros, colores y movimientos. Prolijo, exacto en el detalle, complejo y delicado, masivo e íntimo, el show enmudeció a los más inquietos, enfervoreció a los más tranquilos, y desnudó la sensibilidad de los más rudos. Todo este abanico de emociones finalmente explotó sobre el final, al paso del cuadro El Carnaval y las Instituciones, al cierre con las banderas de Argentina, Brasil y Uruguay con representantes y funcionarios de estos países y, fundamentalmente, al comprender en medio de fuegos artificiales, que la historia contada no era una historia más, sino la propia, continuándose en ese mismo instante.
Entonces fue cuando todo fue ya totalmente espontáneo y contagioso. Fue cuando la alegría fue baile, abrazo, canción, alegres trencito, lágrimas. Algarabía del largo trabajo realizado y orgullo por el que queda por hacer. Aunque es difícil calcularse por haberse realizado el espectáculo a cielo abierto, y con múltiples vistas al escenario natural, estimamos que la concurrencia superó ampliamente las 3 mil personas. FOTOS??? http://www.facebook.com/album.php?aid=29644&id=100000902844319&l=0001331281
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