Hace algunas semanas en Plaza Colón se manifestaba un grupo
de vecinos para repudiar haber sido supuestamente estafados por quienes en la
ciudad promovían la venta de un sistema de ahorro al que denominaban Solivip,
el responsable local sería de apellido Monzón.
Francisco Ojeda explicaba a Diario del Bicentenario el extraño modo en que descubrían la atípica maniobra. “Lo primero que ocurrió es que pasaron algunas semanas sin que pasaran a cobrarme, por lo que localicé a la cobradora. Ella me explicó que nada tenía que ver ya con quien la contrataba para hacer ese trabajo. Me dio los datos y dirección de un muchacho llamado Pablo Monzón (hijo), el representante en la ciudad”.
“Lo llamé varias veces y nunca me contestó los llamados.
Finalmente fui a su casa y cuando logré ubicarlo le plantee mi preocupación ya
que me encontraba próximo a terminar de pagar un plan de 60 cuotas, con más de
50 ya pagos. Él dijo que tenía problemas con la firma, y que su intención era
no seguir más siendo el representante local. Pero consultado sobre como seguíamos
adelante, nos dijo que llamemos a la empresa, con los datos que están en el
contrato. Dijo también que a él nadie le respondía”.
“Nosotros buscamos una solución, saber como tenemos que
continuar. Pagaba diez pesos semanales de cuota y estaba elegido ya el premio
que me correspondía una vez terminado el pago de las sesenta cuotas”, señalaba
Francisco entrevistado también por AVC Producciones.
Otra damnificada concordaba con lo indicado, puntualizando
que en su caso las cuotas pagan eran 51. “Estamos haciendo público nuestro
reclamo buscando que este tipo de situaciones de estafa no vuelvan a ocurrir en
Monte Caseros. El representante se resguarda diciendo que no tiene más nada que
ver pero resulta que hace algunas semanas atrás, cuando no estábamos
reclamando, no fue capaz de decir, de avisarnos que no iba a continuar con el
plan porque la empresa no le respondía…Nosotros consideramos que no puede decir
que no es responsable cuando le surge el reclamo”.
El testimonio de otra señora ratificaba la extraña reacción
del representante, ya que afirma que en su caso ella se acercaba a abonarle en
forma directa. “Tenía pagas ya 52 cuotas, y de la última, casualmente me quedó
a deber el recibo. Al regresar a insistir me mandó a decir que él no cobraba
más y que no había más nada que hacer ¿Cómo me va a decir que no hay nada que
hacer con todo lo que llevo invertido?”, compartía con preocupación. María,
otra de las afectadas, decía que en su caso recibió por respuesta “No tengo
nada que ver, agarre doscientos pesos y váyase a Corrientes!”
El encuentro sirvió para que además, en diálogo entre ellos,
descubrieran que todos superaban las cincuenta cuotas pagas y que en ningún
caso tenían conocimiento de que alguien hubiera obtenido el premio. Quien en los inicios del sistema en la ciudad
trabajó como cobradora –madre de quien ocupara este cargo hasta hace algunas
semanas- acompañó al grupo. “Estoy presente acompañando a esta gente, también a
mi hija. Pero sobre todo para que se pierda el miedo que hace que muchas veces
creamos que hay cosas que debemos dejar pasar. Este tipo de cosas no se pueden
dejar pasar, este señor tiene que dar la cara y responderle a la gente”.
Por su parte la cobradora manifestaba haber trabajado desde
inicios de junio a finales de octubre realizando el cobro de al menos veinte
cuentas. “Entregaba la cobranza semanalmente, descontando mi comisión. A
finales de octubre lo único que se me comunicó era que iba a suspenderse la
cobranza porque no podían comunicarse con Corrientes. Hice una exposición
policial donde dejé en claro que desde el 6 de noviembre no ocupo la función de
cobradora, y no tengo relación alguna con el señor Pablo Monzón. Mi trato fue
siempre directo con él, con la empresa nunca tuve relación ni me comuniqué: fui
empleada por él”.
El grupo de alrededor de doce vecinos, procedía luego a
ingresar a la Comisaría Monte
Caseros con la intención de plasmar allí una denuncia por estafa contra la
empresa Solivip haciendo mención a la relación de ésta con Pablo Monzón quien
se hacía conocer como el representante de la misma en Monte Caseros. Conforme a
las manifestaciones de los vecinos involucrados en esta maniobra poco clara, la
empresa tendría sede en Corrientes Capital, figurando en los contratos una
dirección sobre calle Independencia de esa ciudad. “A los teléfonos que figuran
junto a esta dirección llamamos montones de veces sin conseguir que nunca nos
atiendan”, confiaron.
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