El eje central de la celebración desarrollada en la Estación del Este
cerrando el año cultural dedicado a poner el acento en lo poblacional, tuvo su
momento de mayor calidez al recibir estos dos reconocidos pobladores un
homenaje.
Héctor Rendusbacher fue el ciudadano que tuvo a su cargo las
palabras dedicadas a ambos. Sencillas, surgidas del corazón y llenas de
recuerdos divertidos, emocionaron a los homenajeados y liberaron tiernas risas
en el colmado salón.
OLIVA GOITIA
El recuerdo que realizó comenzó compartiendo que la
Srta Oliva fue su maestra, la de su esposa
y la de sus dos hijos algo que, consideró, se ha dado en muchas familias
casereñas. “Nuestra maestra de labor para nosotros siempre fue y seguirá siendo
la SEÑORITA Oliva,
con ese respeto, sin importar que al cruzarla por la calle nos volvamos
informales y nuestro saludo sea un simple Chau Oliva!”, destacó.
Habiendo sido una de sus hijas las que en el cumpleaños
número 100 de la Escuela Nr.
432 tuvo a su cargo una lectura de sus impresiones de las diferentes docentes
de la institución, rescató el pequeño fragmento que se refería a ella,
recordándola como la maestra que enseñaba a “coser botones y hacer pompones”.
La espontaneidad, e informalidad infantil de las líneas, escritas por esta
entonces niña robaron sonrisas también cuando se refiero a sus “grandes
anteojos” y cuando hizo hincapié en que además de labores su docencia se
extendía “a enseñar a no hablar cuando otro hablaba, golpeando para ello los
bancos con su enorme tijera”. Entre
risas y lágrimas, Oliva disfrutó con mucha emoción de este recuerdo “agradezco
esto tan lindo que me ocurre tras haber sido alumna y maestra de la Escuela Nr. 432”, destacó. La Prof. Rosbaco destacó como su
rasgo más distintivo que “se anima a ser ella misma”, emulando su figura que
“puede verse aún hoy a diario recorriendo las calles con sus pantalones cortos , su gran sombrero y su
carrito”.
OSVALDO MÚJICA
“Me pone un poco nervioso esto de hablar con el
micrófono….”, señaló el otro homenajeado liberando, el radioaficionado, las
risas de todos. “Bueno, solo con el micrófono no tengo problema, pero no estoy
acostumbrado a hacerlo con tanta gente…”
A la figura de Osvaldo Mújica se refería luego también
Rendusbacher quien tuvo también el privilegio de aprender de su mano. “Osvaldo
era muy chico y ya podíamos verlo comunicándose por radio. Nuestro primer
combinado, se lo compramos a él, que los fabricaba. Siempre lo mirábamos con
admiración porque era toda una novedad en aquellos tiempos comunicarse con otra
localidad, ni que decir con el extranjero. Viendo mi entusiasmo me alentó y
ayudó a prepararme para rendir mi examen como radioaficionado. Fue también quien prácticamente me regaló mi
primer equipo, a válvula. Hoy le agradezco los 35 años que este hobby me
acompaña, en los que nunca me faltó su apoyo, como nunca faltó la palabra de
aliento a todo aquel que se inicia. Por eso es una alegría estar
acompañándolo”.
Osvaldo Mújica confesó sus casi 95 años, de los cuales
durante más de 70 su gran afición ha sido la radio. “Comencé con pantalones
cortos y con tan corta edad que no podía obtener una licencia. Usé el nombre de
mi padre –que se llamaba igual que yo- para poder tramitarla. Y así, durante
largos años hice amigos, intercambie banderines, hasta que mucho después de
lograda la mayoría de edad realice los trámites y conseguí que se me
“transfiriera la licencia de mi padre”…Tengo amigos por todos lados, por eso es
tan valioso poder estar hoy acá con muchos de ellos”.
Los homenajeados recibieron de manos de la Fundación Centro
Cultural del Este recordatorios.
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