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SIN TUTOR QUE LO ENDERECE: El Ciruja-no atiende siempre…





El 2010 no fue el mejor de los años para el diputado mandato fenecido. Por el contrario, tuvo demasiados titulares, pero de los negativos y de los que no hay vuelta atrás.








En el mes de septiembre el altercado boxístico que improvisó en el hall del Hospital Samuel W. Robinson al retornar de un fin de semana de “guardia” en el que el verdadero protagonista fue el descontrol, al punto que ni siquiera recordó ni media oración del juramento hipocrático(*).

No podía culpárselo, había estado atareado en otras cosas. Como seguramente evadir las insistentes llamadas de los medios provinciales –a las que esta vez huía- intentado de este modo hacer desaparecer toda la evidencia que lo vinculaba con la Mega Causa Publicidad por los negociados que notoriamente desarrolla y desarrollaba, con el gobierno provincial, a cara descubierta en la ciudad.

EL 2011, ¿UN AÑO MEJOR?
Vencido por una especie de “Panic Attack”, inmerso más que nunca en el autismo que no le permite escuchar, habría obtenido –con la aparente venia de funcionarios provinciales- un permiso para selectivamente “no trabajar” con goce de sueldo. Algo parecido a lo que siempre hizo, pero ahora con certificado. Y habría elegido trabajar de forma “light” alguna que otra hora en consultorios externos, pero nada más allá de esto, por “temor a represalias” (llámese piña en el ojo del Director del Hospital) y otros absurdos. Situación que los potenciales operados, agradecen de corazón por mejorarse notoriamente sus posibilidades de alcanzar un optimo estado de salud –sin complicaciones, con un trato humano y más rápidamente –al ser atendidos por cualquier otro profesional del nosocomio.

A estas sufridas horas que se pagan con dinero público, siguen en la agenda del empresario de la salud y los medios, largas horas entre ajíes de la mala palabra, apios y lechugas en su granja, y todavía una jornada más extensa en el interior del bulín que desconoce por calle Navarro (con whiskis y alguna que otra compañía), justo debajo de la antena del medio que el señor no posee. Allí entre otras tareas más comprometedoras y complejas relacionadas con la actividad en el multimedio que permanentemente niega, se dedica a pleno, al podado y desmalezado, pero es en vano. Y comprueba personalmente que yerba mala sola no muere, pero que con un poco de mata yuyo, se desvanece del escenario.

Otro dato interesante, y que seguramente desconoce el Ministerio de Salud, es que para ejercer en el área privada no presentaría ninguna de las inhibiciones sintomáticas que condicionen su actividad, por lo que ejercería en consultorio y quirófano, igual que siempre.

(*) JURAMENTO HIPOCRÁTICO
Este es un juramento público que realizan quienes se gradúan en medicina ante los otros médicos y ante la comunidad.

“En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.

Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento a que son acreedores.

Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.

Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí.

Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos.

No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase.

Tendré absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción.

Aún bajo amenazas no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.

Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor”.

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