A lo largo ya de tres semanas hemos sido objeto de lo que
claramente es una muestra de discriminación e intolerancia a nuestro medio , y
a la libertad de expresión, encubierta y “justificada” bajo la consigna de que
un párrafo de un artículo publicado en nuestro periódico no resultó del agrado
de un lector.
Comprendiendo que a veces las emociones nublan el
entendimiento, -puestos nosotros al mismo limite al recibir tantos comentarios
fuera de lugar sin haber hecho ninguna referencia personal ni afirmación que
mereciera sentirse tan agraviado- intentamos desde el humor, que es una
característica de nuestro estilo periodístico, lidiar con esta incómoda situación intentando
que quizás ya desde una mayor tranquilidad, hecha la “catarsis radial”, pudiera
llamarse a la reflexión a quien se podría considerar nos injurió y agredió
personalmente sin contar con motivos de provocación para hacerlo.
Sin embargo, careciendo de esa capacidad para notar que no
es ni oportuno ni agradable llevar al plano personal cuestiones laborales,
nuevamente –ahora frente a las cámaras de la TV local- se intentó justificar un
enojo desmedido, claramente desproporcional a lo que la nota publica en un
pequeño párrafo que no se refiere particularmente a ninguna persona, ni a un
lugar determinado, sino que se enfoca en la realidad correntina de la cual, por
más esfuerzos que se hagan, no escapa Monte Caseros.
SALEN DE CACERIA…
Ahora, ya en la tercera semana del artículo publicado, se
intentaba trasladar este conflicto al ámbito del Concejo Deliberante, planteando
la necesidad de que soliciten pedidos de informes al ejecutivo sobre la pauta
publicitaria que pudiera estar recibiendo
nuestro medio, tras marcar el rechazo que particularmente a esta persona
le causa nuestro estilo periodístico, quizás más provocador que el utilizado por otros medios de la ciudad, pero
igualmente válido y utilizado además con frecuencia en publicaciones de todo el
país.
Si la solicitud de informes que se pide apruebe el concejo, contemplara la investigación de la totalidad
de las pautas publicitarias, y de los distintos medios que las percibirían,
pudiera tener algún sentido lo que se requiere. Aunque estaría totalmente
desvinculado al asunto en cuestión, donde SOLO se quiere saber sobre nuestro
periódico, y donde al realizar el planteo se manifiesta la oposición a lo que
se denomina “nuestra ideología”.
Si esto, sumado a las declaraciones radiales –cuyas
grabaciones poseemos- donde también se hizo alusión a inclinaciones políticas,
cuestiones relacionadas con nuestra salud que fueron limitadas a considerarse
como defectos físicos, y a los agravios tales como “mafiosos” que entre otros epítetos debimos soportar, no son prueba suficiente de
que lo que incomoda es el medio, solo resta esperar que la próxima nota pida
abiertamente que se averigüe nuestra
raza, religión, o grupo familiar para poder también solicitar que se nos
discrimine laboralmente y se nos repudie socialmente por ello.
Pero claro, siempre ocupándose de defender en el primer
párrafo de la notas el respeto por la libertad
de expresión, opinión y prensa, aunque suene un tanto ridículo, habida cuenta
de los conceptos con que se las continua...
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