Las dificultades que se enfrentan en la tarea diaria, con infractores reincidentes y poca conciencia sobre la importancia de resguardar la propia vida, son algunos de los aspectos con los que lidian los inspectores.
“Es bueno aclarar que el control vehicular y retiro de motos
de la vía pública no es la principal
actividad de los inspectores, aunque quizás sea para la ciudadanía la que más
se nota porque, lo entendemos, ocasiona molestias al vecino al quitársele una
movilidad que en la mayoría de los casos les sirve para trasladarse al trabajo
o llevar los niños a la escuela”, enfatizó el Director de Tránsito Antonio Ortiz
quien recordó que el reducido cuerpo de inspectores también trabaja en el
ordenamiento vehicular en torno a las
escuelas, en concientización a la población
y en capacitación en distintos niveles de escolaridad.
LOS PROCEDIMIENTOS QUE SE APLICAN
“La única infracción que habilita el retiro de la moto de la
vía pública es cuando el conductor maneja sin el casco. La gente muchas veces
está confundida al respecto y cree que a un conductor con casco pero sin alguna de las documentaciones requeridas, se
le podrá quitar la moto. Esto no es así. Por el incumplimiento de cualquier
otra normativa se labra una infracción y tiene el infractor cinco días hábiles
para presentarse regularizada su
situación”, señaló el Director de Tránsito.
Destacó además que es importante que la ciudadanía recuerde
entonces que aún cuando presente ante el control la documentación completa y en
orden, si el conductor no lleva colocado el casco, se le retirará la moto. En
el caso de que el conductor tuviera el casco, pero no así su acompañante, será
objeto de una infracción pero no podrá retirársele el vehículo. “Es cierto que
el simple sentido común marca que la falta de casco del acompañante lo pone a
este en un riesgo, pero debemos ceñirnos a
la ordenanza y esta se refiere únicamente al conductor. En este caso
sería necesaria la modificación de la ordenanza señalando como proceder en
estos casos”, corroboró.
Ante una infracción, el inspector de tránsito labra un acta
donde marca la infracción cometida, lo que origina la emisión de un recibo que
es presentado posteriormente por el infractor en la oficina de Rentas,
encargada de la regulación monetaria. “Los montos no son en realidad muy
elevados, por ejemplo no usar el casco corresponde a una multa de $25.-. Quizás
resulte al infractor más destacable la molestia de tener que recorrer todo este
circuito que el valor monetario de la
multa en sí. No hay mayores montos para los infractores reincidentes, pero sí
hay una menor tolerancia frente a la suma de irregularidades, esto quiere decir
que quizás la primera vez puede no
penárselo además porque le falte en ese momento algún papel, pero esto no
ocurrirá así en las veces siguientes donde se hará un control más severo”,
indicó posteriormente consultado por las tasas que rigen para penalizar a los
infractores.
OTRAS TAREAS
“El retiro de motos
de la vía pública no es nuestro principal ni único trabajo, pero al
ocasionar molestias, es siempre el que exhibe el fastidio de la ciudadanía ante
la tarea del inspector. En esta época del año se reduce el control nocturno, ya
que en verano se retorna a un movimiento
habitual de fines de semana. Durante las vacaciones la gente se pregunta dónde
están los inspectores, que están más abocados a la tarea de noche; se cuestiona
muchas veces también el modo en que trabajamos pero el inspector bajo ningún
punto de vista puede salir detrás de un evasor que circula a alta posibilidad
porque esto aumentaría las posibilidades de un accidente. En verano también se
trabaja con mayor presencia policial, y esto permite una situación más
controlada”, explicó sobre las variables que sufre a lo largo del año la tarea.
El cambio de temporada lleva también a que el trabajo del
inspector se modifique. “El retorno a la habitualidad de la ciudad lleva a que el
trabajo se direccione a otro tipo de conductores, no tan jóvenes, gente de
trabajo y con obligaciones familiares y nosotros entendemos perfectamente todas
las ocupaciones y exigencias que tiene la gente para moverse, como comprendemos
que tenga otro tipo de temperamento debido a que son otras sus presiones, lo
que hace que surjan inconvenientes que no se dan tanto en verano”
Durante el período escolar el trabajo
del inspector es más persuasivo, menos estricto. “Consideramos que las motos
van recargadas, y con menores y que el inspector puede intentar frenar o hacer
una maniobra evasiva al ver al inspector. Podría caerse un niño, producirse un accidente, tenemos
que contemplar la situación y elegimos recibir la crítica de que los controles
no son tan estrictos conscientes de que es preferible ante el riesgo que se
corre. Estos controles además se
efectúan sin acompañamiento policial para evitar la situación y el nerviosismo
que esto puede ocasionar a los niños. Se trabaja únicamente en la
concientización de los padres que utilizan las motos como colectivos”.
La cantidad de inspectores en acción es variable, y en esta
época del año se encuentra reducida ya que pasada la época estival comienzan
recién a gozar sus licencias anuales por vacaciones. “La Dirección está integrada por 14
inspectores, de los cuales hay siempre
un sector en franco, y el resto dividido en tres turnos: mañana, tarde y
noche. Los operativos requieren de personal trabajando como refuerzo en contra
turno”
“Hay momentos que se siente que es luchar
contra una situación imposible de dominar, pero aún así ejercemos el control y
nos esforzamos por ser comprendidos. Por
ello trabajamos también junto a los docentes, dando clases en los diferentes
niveles educativos mediante charlas que capturen su interés y permitan ir
sembrando ya los conceptos más importantes de seguridad vial. En esos casos, se
habla también sobre el tuneo de motos y la forma en que afectan su estabilidad”
amplió Ortiz.
¿SIRVE RETIRAR LAS MOTOS?
“Hay personas que toman mayor
conciencia al ser multadas. En el caso
de los adolescentes salir sin casco suele responder a una travesura conforme a
lo que manifiestan los padres que habitualmente les exigen su uso, pero hay que
enfrentar su rebeldía. Ser multados les recuerda, durante un tempo, usar casco
pero en alguna ocasión vuelven a reincidir.
En el caso de los adultos, pagan la multa y al rato de retirar la moto
vuelve a vérselos sin casco. Creo que pasa más por falta de costumbre que por inconsciencia,
aunque lo cierto es que la mayoría lo utiliza para evitar la multa y no por que
piense que si se accidenta va a salvarle la vida”, reflexionó el Director de
Tránsito.
“Es muy complejo intentar calcular
la cantidad de vehículos que actualmente hay en Monte Caseros; en el caso de
las motos son muchas las que no cuentan con registro y en el de los otros
vehículos se presenta la situación de muchos vehículos en la ciudad radicados en
otras localidades y, a la inversa, vehículos patentados en Monte Caseros que no
están en la ciudad. Es muy difícil realizar la constatación porque no hay
coincidencia entre la base de datos municipal y el registro automotor”, señaló
consultado sobre el volumen del tránsito
Por otra parte, indicó que las
estadísticas marcan que la cantidad promedio de accidentes viales oscila en la
ciudad entre los nueve y los trece, en este volumen los que involucran
situaciones graves, como heridos de consideración, la cifra es de entre tres y
cuatro mensuales. “Observando el tránsito siempre se dice que el casereño
maneja mal, que se da una situación de descontrol por el tamaño de la ciudad y
el crecimiento del parque automotor… en realidad comparándonos con otras comunas no tenemos tantos accidentes ,
lo que no significa, en absoluto que podamos quedarnos tranquilos”, enfatizó.
Finalmente, recordó a los padres
que con catorce
años y una autorización firmada ante las autoridades policiales, los jóvenes ya
pueden tramitar su permiso para conducir motos de manera legal.
EN NÚMEROS
Aún cuando la atención que se presta a los accidentes de
tránsito que ocurren en la ciudad, es seguida en forma constante y muy de cerca
por los medios de comunicación locales, las estadísticas que meticulosamente desarrolla
la Dirección de Tránsito para, conforme a ellas, tener registro de los hechos y
actuar en materia de prevención, muestran que no son ni tantos ni tan graves,
solo con comparar la gran cantidad de vehículos que conforman a simple vista el
tránsito cotidiano de Monte Caseros.
Las oficiales (suministradas por la Dirección de Tránsito),
en lo que va del 2011 establecen por ejemplo que en lo que hace a Multas,
choques y retiros, incluso de enero a marzo, hay un ligero descenso. Las multas
fueron en enero 126, en febrero 113 y en marzo 110; por otra parte los choques
registrados fueron 14 en enero, 15 en febrero y 4 en lo que va de marzo y los
retiros tuvieron su registro más alto en el mes de enero, 111, bajando a 78 en
febrero y contabilizando 75 al 22 de marzo.
En lo que se refiere a los protagonistas de los choques, en
un 46 casos (76%) fueron autos, en 13 ocasiones (21%) motos y en otros
(peatones, bicicletas, carros, etc.) 4 (un 3%). De la misma forma el género
femenino marca una mayor cautela al manejar, siendo 11 conductoras (el 17%),
contra 52 hombres (el 83%) la proporción de involucrados en los accidentes.
Discriminadas sus edades, 47 fueron mayores de 21 años (76%
de los hechos); 11 tenían entre 18 y 20 años (un 16%) y tan solo 8% tenía entre
14 y 17 años.
La mayor cantidad de accidentes ocurren de acuerdo a estos
registros en las arterias principales, donde se contabilizaron 16 (el 53%); en
la zona céntrica ocurrieron 12 (40%) y en los barrios únicamente 5 (7%). De la
misma manera, el rango horario en el que
ocurre una mayor cantidad de accidentes es el delimitado entre las 6 y
las 14hs.; allí se registraron 16 hechos, el 49%. Entre las 14 y las 22
ocurrían 13 casos (el 39%), el resto (12%), entre las 22 y las 6hs, totalizando
4 casos.
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