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| Familia Godoy junto a su casa de adobe |
Esta es la historia de una familia como las
hay tantas, distribuidas en algún punto de la zona rural, se diría que
“Haciendo Patria”. Pero no es una familia cualquiera, es un grupo acostumbrado
a la adversidad, al esfuerzo, al sacrificio y también, tristemente, al abuso
del que la vuelve objeto su condición humilde.
La familia Godoy, como vemos en las fotos es
una familia rural, humilde, que desde siempre vive en Paraje Ibicuy. Está
compuesta por la mamá y sus cuatro
niños, y sus necesidades no le impidieron
afrontar dignamente la vida: los cuatro chicos son sanos, estudian (tres van a
la escuela primaria y la mayor a la Agrotécnica ), y hoy, según ellos mismos
relatan “Gracias a la asignación universal están mejor”.
Conviven en ese paraje con sus abuelos
maternos, en su casa, un humilde ranchito de adobe, obviamente de un solo
ambiente. Durante un largo tiempo, su suministro de agua era un pozo "de
aljibe", que ya no recuerdan hace cuantos años hace que se secó.
Relatan con entusiasmo como ven crecer hoy la
obra de su futura vivienda, con la que el municipio reemplazará la de adobe que
los cobijó durante años, mientras cuentan los días que restan para que comience
la perforación del agua, aquella que no solo les permitirá contar con este
elemento vital para el consumo sino que además les permitirá avanzar en los
sueños…tener una huerta, algún animal, una pequeña producción…
Y pareciera que a esta familia todo le
faltaba, pero no. TIENEN LUZ, y … aquí va la historia--
El tendido de la electrificación rural pasaba
a más de 5 km de su vivienda, una distancia casi eterna para afrontar el pago
de todo el recorrido… Entonces, para
abaratar el costo del tendido le plantearon-como lo haría cualquiera- a su
vecino, que en este caso es un productor de 70 hectáreas de citrus... -si
podían compartir el tendido, considerando que el productor también necesitaba
la energía para hacer funcionar la bomba de su pozo de riego.
Insólitamente éste productor se negó. Para los
Godoy solo fue otro tropiezo, no alcanzó a caída. Comenzaron su proceso de
ahorro - "ni alpargatas me compraba en ese tiempo" diría el abuelo- ,
que posibilitó que luego de meses de (más)
penurias y sacrificios, y con un plan de la cooperativa, pudieran juntar los
$3.500.- necesarios para hacer la línea de luz, comprar el transformador y
lograr que el tendido llegue a su vivienda...
La historia para terminaría para todos en este
punto. En plena fiesta. Pero tan solo 5 días después, (si, cinco...) el vecino (que seguía siendo el
mismo, el de las 70 hectáreas de citrus…
aparentemente sin necesidad de luz…) cambió de idea. Y solicitó a la
cooperativa que le instalen la luz, claro…ahora que estaba “un poco más cerca”, no tuvo que pagar
por el tramo de 5 km., ni compartirlo. Solo pagó el tendido de 20 metros...
Pero a los Godoy esto no les mermo el
entusiasmo. Siguen felices, hinchado el pecho del orgullo del resultado del
cansancio propio, mirando de frente...
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