El Ing. Diego Pellenc, delegado de la Subsecretaría de Agricultura Familiar en Monte Caseros detalló los diferentes aspectos en que su trabajo puede resultar beneficioso para los pequeños productores de nuestro departamento.
Entrevistado por Diario del Bicentenario, evaluó el trabajo de estos primeros meses transcurridos desde su llegada a Monte Caseros. “Inicialmente nos abocamos al desarrollo de la parte organizativa ya que nuestro trabajo apunta a desarrollar grupos que posteriormente puedan transformarse en Asociaciones de Productores”, explicó.
El Ing. Pellenc tiene por área de trabajo la totalidad del Departamento de Monte Caseros y hasta el presente, señaló, se trabaja principalmente en la zona de Colonia Libertad mientras que paralelamente la tarea se desarrolla en la ciudad de Monte Caseros, al tiempo que se planifica el trabajo en la zona de Juan Pujol y Mocoretá.
“La recepción de los productores ha sido muy buena ya que en general valoran mucho esta posibilidad de contar con una asistencia técnica, que si bien se considera habitualmente gratuita, en realidad es financiada por el estado nacional, a su alcance”, destacó. Los agricultores familiares que deseen recibir su asesoramiento pueden además acercarse a solicitarlo a la oficina ubicada en el Ex Mercado Municipal, lindante con el área donde se encuentra instalada la Secretaría de Desarrollo Local.
“Se privilegia siempre el asesoramiento técnico a los agricultores familiares ya que, en este tipo de productores, dada su baja rentabilidad, habitualmente no se cuenta con el dinero necesario para contratar a un profesional capaz de brindar asesoramiento, por lo que la instalación de esta delegación en el Departamento de monte Caseros resulta invaluable”, enfatizo.Posteriormente, consultado al respecto, explicó que se considera agricultura familiar –dentro de parámetros generales- a aquellas producciones que básicamente se encuentran atendidas por una familia, con hasta dos empleados contratados. “La Agricultura Familiar abarca desde los sectores más pobres hasta algunos medianos priorizándose siempre la atención a aquellos que se encuentren en la situación más desfavorable”, agregó.
“Contamos además con una herramienta fundamental para las personas que desde el punto de vista socioeconómico se encuentran en el sector más vulnerable. Se trata del Monotributo Social de la Agricultura Familiar el cual le permite como beneficio poder insertarse en el sistema económico –permite facturar hasta 2 mil pesos mensuales-; realizar aportes jubilatorios; y contar con una obra social a su elección tanto para ellos como para los adherentes de su familia”, recordó el ingeniero.
Con costo cero para el productor, el Monotributo Social es subsidiado desde Nación en partes iguales por el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
JUNTO A LOS PRODUCTORES
En forma reciente el delegado de la Subsecretaría de Agricultura Familiar en Monte Caseros viajó junto a un grupo de personas de Monte Caseros y otra de Colonia Libertad para participar de la 1ª Encuentro Nacional de Ferias Francas en Posadas (Misiones).
“Este tipo de ferias son una oportunidad importante para exhibir la producción y ofrecerla en forma directa a un buen precio. Desde Colonia Libertad llevamos a un grupo nuevo de artesanos que se encuentra en formación que trabajaba en forma aislada desde hace algún tiempo, y para el cual estoy gestionando algunas capacitaciones, como teñido de lana, que les brindarán herramientas muy importantes para su desarrollo”, indicó Pellenc consultado al respecto.
Desde la ciudad de Monte Caseros lo acompañaba en esta oportunidad Miriam Leyes, encargada de los Talleres de Conservas que se realizan en los distintos salones de usos múltiples barriales a través de la Secretaría de Promoción Humana.
ASOCIARSE PARA FORTALECERSE
Otras tareas en las que se encuentran concentradas acciones, se encuentran relacionadas con la comercialización de lanas. “En otras zonas – como Esquina y Goya- se trabajó con esto el año pasado tras detectarse que el precio del kilo de lana que se pagaba a los pequeños productores era en promedio de entre 4 y 4,50 pesos. El trabajo en forma asociada junto a Agricultura Familiar llevó a que los precios ascendieran, trepando hasta ocho pesos en la peor calidad, y hasta $18.- en la lana de mejor calidad, lo que llevo en promedio el precio a unos 12 pesos por kilo.”, detalló.
Como prueba piloto en esta región se trabaja ya junto a siete productores de Colonia Libertad con vistas a incorporar al proyecto en el 2012 a la mayor cantidad posible de productores.
Ante este claro ejemplo, de cómo es posible desde la práctica achichar la enorme brecha entre el precio abonado al pequeño productor y el que termina pagando el consumidor, sobre si la experiencia podría trasladarse a pequeñas producciones citrícolas, señaló “Tanto en la citricultura como en todas las producciones el cuello de botella es siempre el mercado. En lo citrícola creo que sería necesario que más productores se integren en cooperativas ya que de ese modo puede apuntarse a comercializar bien. No se trata solamente de buscar mercados externos, el mercado interno es muy importante, como lo es también el Sudamericano donde puede obtenerse un muy buen precio estando asociados, ya que es la permanente intervención de los intermediarios –comprando la fruta muy barata y sacando luego un muy buen beneficio- la que genera esta enorme brecha en los precios”.
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