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EL CIELO CASEREÑO, UN GRAN PAISAJE - Vértigo y Adrenalina Multicolor






La presencia de un importante número de pilotos con sus parapentes y aladeltas a motor dotó a la ciudad de singular belleza durante el fin de semana del 9 de julio. Estuvieron en Monte Caseros avezados deportistas de toda la región.





En lo que se denominó “Primer Encuentro Internacional de la Triple Frontera de Parapentes y Paramotor” tuvo lugar una importante movida de fin de semana que se concentró en torno al Aeródromo Monte Caseros.

Este lugar, elegido como punto de despegue y de arribo, no solo concentró una importantísima cantidad de público desde el mismo momento en que comenzaron a llegar los pilotos, sino que, además, conquistó a grandes y pequeños con su oferta gastronómica y de espectáculos brindados al aire libre, acompañando el desarrollo de las actividades en el cielo casereño.

Multicolores diseños plasmados en las telas de aladeltas y parapentes se hincharon con el viento y fueron transformándose en ágiles pinceladas en el cielo de la ciudad, mientras que vecinos de todas las edades se agolpaban para ser parte de los vuelos de bautismo que pudieron realizarse en los dos tipos de transporte.

Simultáneamente, pilotos locales estuvieron también presentes en la pista con sus aeronaves, lo que permitió a quienes reunieron el coraje y el dinero necesario, también darse una vueltita desde una estructura ya mucho más tradicional.

Sobre el mediodía del viernes 8 llegaron los primeros pilotos que sumaron finalmente más de dos docenas, siendo un gran atractivo acompañado por un increíble y cálido buen tiempo durante el día sábado lo que favoreció que en torno al campo del aeródromo las familias se concentraran para disfrutar el espectáculo aéreo mientras que en las calles de la ciudad, podía observarse cada tanto la extraña mirada dirigida hacia el cielo de alguien que no sabía del tema y era sorprendido por las “extrañas” figuras de aladeltistas y parapentistas a motor.


Un domingo que  amaneció con algunos chaparrones tímidos y aislados en las primeras horas, no mermó los ánimos y aun así hubo algunos vuelos hasta pasado el mediodía, cuando los pilotos comenzaron a emprender el retorno hacia sus ciudades de origen.



Con una entrada de $2.- para colaborar con la escuela primaria de Juan Pujol, contemplando el estacionamiento, los vuelos de bautismo rondaron los $100.-, pero la experiencia, aseguran, fue impagable.







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