Cientos de personas peregrinaron, este 7 de agosto, a la Capilla de San Cayetano en Paraje Ibicuy, a unos 15 kilómetros del casco urbano. Como todos los años el ir y venir de los devotos fue constante desde muy entrada la mañana hasta los primeros minutos del anochecer.
Jóvenes, adultos y niños, nadie se privó este 7 de agosto de acudir, una vez más, a venerar aunque no sea más que por unos minutos al patrono de la paz, el pan y el trabajo: San Cayetano.
En todo el trayecto que lleva llegar hasta la capilla de Paraje Ibicuy, a la vera del camino, el transitar se hacía interminable. Un clima ideal acompaño a los peregrinos que a pie, en bicicleta o en auto llegaron para pedir y en muchos casos también para agradecer.
La novena, que se desarrolló durante toda la semana anterior, culminó el mismo 7 de agosto con la fiesta patronal que contó, como todos los años, con la misa de las 10 y 16hs y la peregrinación por los caminos del Paraje. Mas allá del sacramento religioso los fieles visitaron al santo durante todo el día, y apretujados entre tanta gente algunos simplemente se conformaban con acercar su mano al santo como forma de venerarlo.
Por momentos el estacionamiento sobre el camino vecinal supero el kilometro de distancia y transitar se hacía imposible. La Escuela Rincón de la Merced, que dentro de pocos días cumplirá cien años, por ejemplo, ocupó su terreno lindante con la capilla para ofrecerlo como estacionamiento lo que posibilito la recaudación de fondos para la institución y la comodidad para los automovilistas.
Una vez más, una de las fechas religiosas más importante de Monte Caseros, movilizó al pueblo. Y a los comerciantes también, que apostados en cercanías ofrecieron sus productos a todo aquel que pasaba. Irónicamente se lucra con la fiesta de un Santo pero si trabajo se va a pedir que mas justificado que eso.
Destacable fue la fe impuesta por los jóvenes que en número resultaban la gran mayoría, También el trabajo realizado por Transito y Bromatología de la Municipalidad ayudó a que la fiesta se desarrollara con normalidad, si llamó la atención del personal policial que, al menos a la tarde, no estaban para controlar.
EN CAPITAL FEDERAL
Como es tradición año tras año en Liniers, miles de personas se reúnen desde varios días antes frente al santuario.
El primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, exhortó a los argentinos a un "cambio de vida" para dejar "los maltratos" y poder poner paz en medio de tanta "agresividad y violencia", al presidir la multitudinaria celebración de San Cayetano. Llamó también a un cambio interior que permita dejar de "ser ñoqui y vividor" para ser un trabajador "honrado, justo y solidario" y también para pasar "de ser un coimero a ser un tipo solidario".
"Al entrar en esta casa pedimos la gracia de salir cambiados, pedimos la alegría que da dejar cada uno sus maltratos y salir convertido en hombres y mujeres de paz, que ponen paz en medio de una ciudad agresiva y violenta", subrayó ante la multitud presente en el santuario del barrio porteño de Liniers.
"Junto a San Cayetano rezamos y pedimos la gracia de dejar cada uno sus avivadas y ser hombres y mujeres con sed de justicia, con esa alegría que da pensar cómo ser más justos en nuestras relaciones", agregó.
Bergoglio fundamentó su homilía en el pasaje evangélico en el que Zaqueo se encuentra con Jesús y, tras hospedarlo en su casa, expresó públicamente su decisión de cambiar de vida para "pasar de ser un coimero a ser un solidario".
"Así también sucede en San Cayetano, que se parece en algo a la casa de Zaqueo, porque San Cayetano es la casa del Pan y del Trabajo y bien podríamos decir que, cuando Jesús se hospedó en lo de Zaqueo y le cambió la vida, Zaqueo pasó a ser un hombre de trabajo", indicó.
Al concluir la misa central, Bergoglio recorrió la fila de quienes esperan ingresar al santuario del barrio porteño de Liniers, e impartió la bendición a los peregrinos.
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