El fuego sagrado, ese que nace en el alma y llega al fondo de los huesos este fin de semana encallo en la cancha de Florida y nada falto, goles, polémicas, expulsados y dos dignos finalistas: Florida y Robinson.
En la primera semi Florida (2) se enfrentó a Juventud Unida (2). Como suponíamos clásico si los hay, dos equipos que se conocen de memoria, que tienen un parentesco futbolístico que los separa solo algunas cuadras, pero hablemos del partido. Gran encuentro que si no fuera por las expulsiones merecía un diez, Florida desde el arranque salió mejor plantado, manejó mejor el juego en el concepto de “corro, recupero y luego juego”, y le salió muy bien con un Walter Gomez en la doble función de armar y defender y por intermedio de el llego el primer gol. Centro pasado, falla Tomas, y por detrás casi pegándole al poste entro Walter, y de cabeza puso el uno a cero mientras corrían los 12 minutos.
Juventud no desespero y pasados los 20 minutos, Daniel Sánchez ejecutó un tiro libre de más de 40 metros, la acomodó, sacó un derechazo que surco los aires y se le clavo en el ángulo del sorprendido Grigolatto, gooooool, grito la mitad del estadio (que le contamos estaba a full).
Desde ahí todo como al principio, y Florida mas enchufado y Juventud que sentía la ausencia futbolística de Fleitas que no encontraba su juego. Florida lo aprovechó y 3 minutos después de logrado el empate nuevamente un centro, rechazó Tomas, quedó picando en el área chica y apareció Fleitas y la empujó al fondo del arco, gol y a la final gritaba la cabecera principal de la tribuna de “Opo”, así se fueron al descanso.
La segunda parte proponía mas goles y mas emociones, si hubo mas goles pero como se esta haciendo costumbre hay acciones que empañan todo lo lindo que tiene el espectáculo; El partido seguía y Florida parecía tener todo bajo control, las incidencias del juego no eran determinantes pero promediando los 25 minutos, de un centro al área del local salió a achicar Gómez y apareció una mano (según el jugador no tuvo intención), y penal, en la ejecución un especialista, Jorge Fleitas, que con remate bajo y a la izquierda de Guillermo puso el empate.
Y a la carga barraca, el técnico “Tona” Vera movió el banco e ingresó Eduardo Lino, a buscar desborde y mas presencia en el área rival, que hasta ese momento era bien manejada por la dupla Castilla y Cáceres. En ese frenesí una pelota dividida sobre el lateral, un codazo a Aubel que cayó casi desmayado y otra roja en el aire, esta vez para Lino.
Pasaban los minutos y el mediocampo se ponía cada vez mas transitado y convulsionado, dentro de esa maraña de piernas e intenciones estaba Villalba, que ya contaba con una amarilla del primer tiempo, que puso la pierna fuerte ,segunda amarilla y a los vestuarios.
Faltando 20 minutos para terminar ingresó Godoy, que ya a la segunda intervención tenia amarilla y para su cuarta jugada se fue por una fuerte falta sobre el lateral derecho. Llegado el final, pero no tuvo un desenlace feliz como las películas de amor, mas bien cerro como esas bélicas que solo muestran el lado oscuro del ser humano, terminó el encuentro y fuera de la cancha hubo de todo un poco, piñas, empujones, un jugador con varios puntos en la ceja izquierda, agresiones verbales y físicas que solo sirvieron para alarmarnos y seguir buscando la formula para que los agresivos se queden en su casa mirando una novela mexicana. El primer finalista quedó con una baja importante, jugo bien y tiene con que para jugarle a Robinson.
La segunda semi la disputaron Samuel W. Robinsón (3) y Club Progreso (2). Después que se calmaron los ánimos del bochornoso episodio del partido anterior comenzaron a jugar el último campeón y quien finalizo tercero en este torneo, hablamos de Robinson y Progreso.
Un partido que le resumimos muy parecido en lo emotivo y en la entrega de los veintidós jugadores, pero muy distinto en lo que transmitían, (no había esa rivalidad que si notamos en el primer partido), y eso ayudó a que se jugara con el mismo empuje pero con un poquito más de pausa. En ese contexto Progreso jugó mucho mejor, ganó el medio que siempre fue de Cortez, que se adelantó en la cancha como cinco y así los azul/celestes jugaban mejor, pero hubo pocas oportunidades en los arcos, La primera fue de Progreso pero ahí se empezó a agigantar la figura de Daniel Ponce que se transformó en el mejor jugador de Robinsón, así termino el primer tiempo.
La segunda parte fue mas pareja, con un Progreso que pareció sentir el ritmo del primer tiempo y Robinson lo aprovechó, pero quien abrió el marcador fue Bredeston que tomó una pelota de volea después de un centro de Dalmazo, Pero la alegría le duró poco porque a los 12 minutos de ese gol un avance por derecha rebotó y le cayo a Luciano Giménez quien tuvo tiempo para eludir a un rival y sacó un zapotazo que le cayó por detrás de Benítez que nada pudo hacer, Gollll.
Igual el resultado estaba abierto, tal es así que de un contraataque llegó la pelota a inmediaciones del área de Progreso, se complicaron con la salida Falu y Mendiburu, le quedó a Belardez que acababa de entrar y puso el dos a uno.
Pasaban los minutos, Progreso iba e iba, y Robinson apostaba de lleno al contraataque. Ahí apareció Berta que corría por todo el frente de ataque siendo el mas peligroso de la tarde, ganó por derecha entre dos defensores (no pudieron pararlo en todo el segundo tiempo), habilitó a Dalmazo que volvió a enviar un centro fuerte y bajo, y por detrás estaba Sissi que no tuvo mas que pegarle de puntin y poner el empate transitorio.
Progreso se venía y Robinson mas replegado, pero faltando 12 minutos para el final un tiro alto y al área de Progreso, salió Benitez hasta el borde del área grande calculando tomarla de arriba, falló en el cálculo, la alcanzó a tocar, le sobró y nuevamente Gimenez apareció por detrás y puso el tres a dos.
Ya casi al final centro de la derecha, todos amontonados en el área de Robinson, cayó Eduardo Mendiburu se levantó y se tocó la cabeza, encontró sangre y golpeó a Ayala. Entrevero, empujones y mas, y ahí apareció en el área la tarjeta roja para los dos, y afuera seguían con todo tipo de improperios pero para que seguir si ustedes ya lo saben.
Final, y Robinson ganador, en un partido que fue superado por su rival, ganó porque tuvo dos ases debajo de la manga, el 1 (Ponce) y el 9 (Gimenez).
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