El exceso de sales y arsénico registrado por los profesionales destinados por el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente para medir parámetros del pozo termal de Monte Caseros fue coincidente con el diagnóstico efectuado por los organismos a quienes la comuna lo había encargado. El agua no puede beberse, y no puede usarse tampoco para proyectos productivos.
Delia Vera, geóloga del ICAA fue entrevistada por Diario del Bicentenario al cierre de su visita a la ciudad. “Nosotros vinimos a hacer un ensayo de bombeo que consiste en realizar una serie de pruebas y toma de muestras para ver la productividad actual del pozo y poder proyectar el uso del pozo. Esto coincidió con la realización de una especie de convenio -a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, a cargo del estudio y preservación del Acuífero Guaraní- para realizar entre estas muestras radioisótopos, estudios que se harán en Austria. De allí que esta toma de muestras sea, especialmente, de gran importancia”, explicó.
La especialista confirmó que el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente no había realizado hasta este momento ninguna toma de muestras adicional a las efectuadas al momento de aflorar el agua termal, lo que implica casi dos años sin su monitoreo, destacando asimismo su intención de revertir esta situación.
Consultada sobre las características del agua concordó con las apreciaciones brindadas por el intendente Eduardo Galantini en su exposición pública al momento de la firma del convenio con los especialistas que definirán el destino que se dará al producto de la perforación termal. “Se trata de aguas saladas, con valores totales de 4 gramos de sales por litro. Esta característica la vuelve inapta para el uso humano y no puede considerarse tampoco su utilización en ganadería ni en agricultura. No tiene sin embargo restricciones para el uso termal”, afirmó la geóloga.
Del mismo modo fue muy clara al señalar que el agua puede sin inconvenientes verterse al río. “El módulo que lleva el agua es siempre muchísimo mayor que lo que se va a tirar de efluente, con el alto poder de disolución que tiene el agua, esa cantidad de sales no va a afectar mayormente a la fauna o la flora del río”.
Respecto a las cantidades de arsénico que se registran en el agua del pozo termal, sentenció “Están entre el máximo permisible para bebida humana, con valores que suelen ser altos. El arsénico tiene entre sus características la fluctuación en forma más marcada de lo que ocurre con las sales. Aun así, volcado al río, no influiría por la diferencia de volúmenes entre lo vertido y el caudal al que ingresa. En el caso de los baños, tampoco influye con excepción de que quien los tomara se pusiera a ingerir el agua… sería aun así algo que a través de los años tendría su consecuencia. al darse la acumulación del arsénico en el organismo, por lo que en ese sentido no habría riesgos.”
Culminado el ensayo de bombeo, los expertos del ICAA retornaron a la ciudad capital munidos de las muestras a analizarse en el laboratorio chaqueño con el cual el instituto tiene convenio, y trasladando así mismo las muestras específicas para ser enviadas a Austria.
“La comuna local presentó oportunamente el estudio de impacto ambiental para la etapa de perforación y para esto específicamente el ICAA le brindó autorización. Culminada la elaboración de este proyecto que están desarrollando, deberán presentarlo ante el ICAA para que este determine si es sustentable, y en base a los estudios y el proyecto consensuar la utilización del agua. Esta instancia ya le corresponde específicamente al ICAA y no requiere de ninguna audiencia pública”, explicó finalmente.
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