Un evento inédito en la región constituyó la 1º Feria del Libro de la Triple Frontera más Austral de América, desarrollada en Monte Caseros entre el 10 y el 13 de noviembre. Múltiples actividades y un público activo, curioso y anhelante, dieron vida a la primera edición de un espacio pluricultural con sabor a fiesta.
Varias carpas y escenarios en movimiento lograron el desafío de mantener en expectantes permanentemente a los públicos infantil, joven y adulto a través de un sinnúmero de propuestas que recorrieron múltiples aristas del conocimiento, el saber, la cultura y la experiencia ampliando los horizontes y las inquietudes de cada uno.
Partícipes y protagonistas, los niños de los distintos establecimientos escolares se lucieron sobre los escenarios a lo largo de las tres jornadas mostrando talento, pero también orgullo y pertenencia. Libres, en los jardines circundantes, compartieron el entusiasmo de un espacio de encuentro que les brindó la oportunidad de plasmar sus dotes creativas (Carpa montada por la Librería el Estudiante; Taller del Asombro de la Fundación Centro Cultural del Este; Espacio de Video Cuentos de la Biblioteca Popular sin Fronteras), y de recorrer música, danza, y risa en medio de las distintas propuestas de los grupos artísticos llegados desde todo el país. Por momentos el despliegue se extendía hacia la colorida tienda, emulando la que albergaría un grupo circense, como espacio de presentación de distintas alternativas (talleres, títeres, espectáculos) pensados principalmente para los más pequeños.
La Caravana de la Alegría, organizada por el grupo rosarino Ensamble sumando al CAI 2, APAPED y la Asociación Cultural, fueron también un hermoso espectáculo que en la tarde del viernes unió a locales a visitantes por las calles de la ciudad, en un trayecto que desembocó en los aleros de la Estación del Este, lugar donde se núclearon todas las actividades de esta Feria.
La actuación de Ramón Ayala o la obra teatral Dracula, de Dionisio Soler, fueron momentos culmines donde el éxito quedó demostrado.Una carpa reunió tanto el talento del alumnado de la Escuela Profesional, como la variada oferta del Mercado de Pulgas, uniendo a artesanos, artistas y creadores en distintas disciplinas, que hicieron que este se transformara en un sitio de intercambio creativo de técnicas y manejo de distintos materiales, en charlas informales que se compartieron con entusiasmo.
En este encuentro la juventud fue también objeto y destinatario de un importante número de actividades pensadas especialmente tanto para acompañar el momento de crecimiento en el que se encuentran, como para despertar y desarrollar inquietudes relacionadas con sus intereses particulares, (tal el caso del taller propuesto por Biblioteca Elizondo sobre internet, o las charlas de reflexión conducidas por profesionales llegados desde Buenos Aires).
En el lateral opuesto de esta carpa, se desplegaba la que contenía un sinnúmero de stands. Escuelas e Instituciones locales, expositores regionales y editoriales se abrían a los visitantes con propuestas clásicas y también con iniciativas innovadoras que llamaron mucho la atención, como el caso de la Biblioteca Sin Fronteras o Ediciones Bonsai, que presentaba libros en miniatura, sin dejar de nombrar a las editoriales Moglia y Ojoreja.
La República Oriental del Uruguay con su proyecto de la UTU, los ex veteranos de Malvinas, la Comisión Administradora del Río Uruguay, el IFD Meyer, la Escuela 89 con su proyecto “Sembremos Juntos”, una venta de libros usados de la Escuela Fernando Erro y APAPED, o una muestra artística de Cesar Tchanz también acompañaban desde este lugar el evento haciendo vívida la propuesta de hacer de este un espacio rico desde la integración y el conocimiento, promoviendo el fortalecimiento de los lazos existentes entre países vecinos tan cercanos como lo son en este punto de la Triple Frontera Argentina, Brasil y Uruguay.
NI POR ASOMO
Ni un solo rincón de la Estación del Este quedó despoblado durante estas jornadas. Como un loco sueño –de esos que cuesta pensar que podría volverse realidad- los organizadores lograron que este espacio físico tan cercano a los sentimientos de los montecasereños, y tan especial para los habitués de distintas propuestas culturas, se poblara.
Pero no se trató simplemente de colmar sus instalaciones, sino de contemplarlo como una sumatoria de espacios que podían abrirse en forma simultánea para acariciar el alma. La Feria en si misma fue una propuesta desafiante para una ciudad en la que nunca se realizó evento semejante, y esto es particularmente destacable porque logró ser atractiva, movilizadora, inquietante para todos y cada uno de sus visitantes.
Grupos con mucha o ninguna experiencia en visitar este tipo de espacios; con diferentes edades e intereses; con lugares de origen tan diversos como su formación o su condición social, lograron integrarse en estas jornadas que fueron más allá de la letra impresa en la que podría pensarse al hablar de libros. El valorar, el descubrirse, incluso el reconocerse en el otro, fueron la verdadera experiencia que envolvió desde la música, la danza, la lectura, la creación manual, el cine, el debate, la charla, el teatro y también el juego.
El evento fue organizado por la Municipalidad de Monte Caseros, a través de la Secretaria de Tiempo Libre a cargo de Claudia Gil, y plasmó un magnífico trabajo de coordinación y organización conjunta que permitió el desarrollo sin tropiezos de las intensas jornadas programadas en el marco de esta tan disfrutada edición de la Feria del Libro de la Triple Frontera más Austral de América.
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