La Seño Alejandra Martinez recibió a Diario del Bicentenario en el Jardín El Gato con Botas, su lugar de trabajo, una sección del Departamento de Aplicación en el edificio del Colegio Ramón J. Cárcano, escuela que cuenta con los tres niveles educativos: inicial, primaria y secundaria.
En la tarde calurosa de fines de noviembre las voces infantiles se asoman a la entrada del patio que rodea el Jardín, un espacio verde con coloridos juegos infantiles al que también se le dedica el cuidado como para tener en él presente el recuerdo de las presencias queridas en los árboles que treparan hasta dar sombra.
Apenas traspasado el portón de acceso resulta inevitable perder palabra del diálogo que la Seño María Luisa –docente de la Salita de 4- sostiene con su alumnado. “¿Qué significa enamorarse?” pregunta dirigiéndose a los grandes ojos que se centran en su figura, sentada en una pequeña silla, frente al numeroso grupo.Recuperándose rápidamente de la advertida presencia de nosotros, “los intrusos”, se enfocan y comienzan rápidamente a esbozar las respuestas. ¿Qué significa enamorarse? Muchos de nosotros, torpes adultos, vamos por la vida intentando encontrar la respuesta a topetazos, a prueba y error. Sin embargo resulta espontáneo para estos sabios bajitos descifrar tan profundo misterio “Enamorarse es, cuando uno es grande, encontrar una persona de la que ya no quiere separarse”. Con tamaña exactitud en la definición, llevan a que volvamos a plantearnos esos momentos adolescentes en que tantas veces uno se preguntó si “estaría” enamorado…
Dejándolos apenas en el principio de tan serias reflexiones, abandonamos el patio interno para volcarnos a la primer puerta que se nos cruza enfrente. De allí asoma la característica voz de la Seño Alejandra y ese humor y esa energía que la vuelven tan única. Un mundo nuevo se despliega ante nuestros ojos: en un grupo de mesas, se encastra, en absorto silencio; las cabezas se inclinaban pacientes en otro grupo buscando resolver rompecabezas; los ladrillitos concentraban la atención en el tercer espacio; mientras que en el cuarto los autos –y un ritmo un poco más inquieto- dominaban la escena. El quinto grupo, charleta, e inquieto, concentraba a las mamás, en un revoleo de tacos, carteras, polleras de tules y brillos, un millón de accesorios, y un número no menor de hijos (de mentiritas) a los que les prestaban atención.
Cada niño elige que espacio ocupar cada día, respetando además el ánimo que acompañando las distintas actividades predomina en cada grupo. “Cada día los amo más”, se le escapa mientras entre uno y otro consejo, a las “madres”, reparte por acá una caricia, por acá un beso, ajusta alguna colita, y reacomoda alguna hebillita, con un cariño que se evidencia en cada mínimo gesto. Para nosotros imposible pensarla en otro lugar, consultamos cuántos años hace que se dedica a la docencia, a lo que nos responde “28 años. Comencé con salas de tres, luego de cuatro y también de cinco. Me inicié en Entre Ríos, y luego en Monte Caseros mi trabajo me llevó por varias escuelas. La 646, Patito Coleton, luego la 89, y cuando la Sra. Nincha era rectorada me llamaron para incorporarme a este establecimiento, el Colegio Nacional, y desde entonces –hace casi 22 años- me desempeño en este lugar”.
Ni más ni menos que con esta guía experta hoy recorremos el Jardín Gato con Botas el cual, con una matrícula numerosa, tiene en turno mañana tres docentes (Alejandra, Caty y Ana ) a cargo de dos salitas de cinco (una con 18 alumnitos y otra con 15) y una salita de cuatro años, con 20 niños. En el turno tarde también son dos las salitas de cinco años (con las seños Alejandra y Daniela,una con 34 y otra con 22 niños) y una salita de cuatro que alberga 32 pequeños, a cargo de María Luisa.
“En este jardín implementamos el sistema de que la seño que arranca con el grupo que ingresa en la Sala de Cuatro, continúa con sus alumnos en la Sala de Cinco. Esto permite un muy buen conocimiento mutuo entre docente y alumnos, y permite que los maestros sepamos hasta donde podemos plantearnos objetivos y que metodología aplicar para lograrlos. El nivel inicial se caracteriza además por conocer a la familia para lograr desarrollar al niño en forma integral, en lo emocional, lo psíquico y lo cognitivo”, nos cuenta Alejandra.
Después de compartir nuestro asombro por el dialogo que nos daba la bienvenida, agrega “Una de las características de nuestro Jardín es el hincapié que ponemos en los valores, tema en el que se trabaja todo el año, con proyectos además específicos. El respeto a los mayores, el agradecer, el saludar…si uno lo analiza es hasta casi graciosa la forma en que muchas veces en el apuro se atraviesan puertas sin ni siquiera saludar. Son costumbres que están perdiéndose pero que en el Jardín se recuperan. Respetarse, consensuar, dialogar para solucionar problemas en forma democrática son actividades cotidianas en las salitas”.LISTOS PARA EL AÑO PROXIMO
La inscripción para el año 2012 se encuentra abierta habiendo todavía lugares para inscribir niños en turno mañana en las tres salitas. “En turno tarde, para la Salita de 4 quedan muy poquititos lugares. Encontrándose en este turno completa la matrícula de una de las Salitas de 5, en la otra aún quedan vacantes”, confió la docente a Diario del Bicentenario
Niños que se domicilian en el barrio, hermanos de aquellos que concurren ya a esta escuela en cualquiera de sus tres niveles, tienen preferencia para la obtención de matrícula, pero esta condición no impide que cualquier niño que quiera inscribirse en la escuela pueda hacerlo y ser atendido con muchísimo amor.En el Nivel Inicial del Jardín El Gato con Botas aparte de tener sus docentes, cuentan con la enseñanza de maestros especializados en Tecnología, Inglés, Computación, Música y Educación Física. “Los niños transitan en esta la mejor etapa de la vida, tienen que ser muy felices. El Jardín es una experiencia que no puede recuperarse. Un niño con un buen nivel inicial se transformará en una adolescente con una buena base. Es como un árbol donde la base es el Jardín: bien plantado quedará bien derecho. Con el amor por la escuela, por estudiar, por aprender, es imposible que no sean felices, que no tengan interés, y esto es algo que ya no pierden nunca más”, destacó sobre la importancia del Nivel Inicial
Consultada sobre el modo en que los niños que se encuentran próximos al egreso del Jardín viven esta experiencia, consideró “Pasar a primer grado es una experiencia traumática que puede ser suavizada al existir continuidad en el mismo establecimiento educativo. Todos los chicos aseguran que no se van a ir a primer grado porque no quieren irse. Hoy están felices y contenidos y cambiarse a una sala con mesas, sillas y pizarrón no es algo que les resulte posible ni siquiera imaginar. Visitamos con frecuencia primer grado, pero también la secundaria y nos sentimos muy contentos porque el nivel secundario este año trajo al Jardín obras de títeres, conciertos, experiencias científicas, charlas sobre contaminación ambiental, un montón de actividades. Hay que resaltarlo ya que los adolescentes son siempre criticados, pero la muy buena apertura de la escuela permite esta integración”.
INOLVIDABLE: La Seño “Cusi” Vidales
El 15 de septiembre se cumplió el tercer aniversario del fallecimiento de nuestra compañera Cusi Vidales, nuestra querida Cusi. Junto a ella compartí 20 años de trabajo, años espectaculares, ya que era una persona dulce, sumamente agradable, concreta, sin problemas, absolutamente dedicada a sus niños, abocada a su trabajo, algo muy difícil de obtener en estos días. Se la extraña muchísimo. La Seño Cusi tiene ya en el jardín su árbol que fue plantado en este aniversario. El vacío que nos dejó su partida es tan grande que es difícil que alguien más pueda llenarlo. Se destacó mucho además por su trabajo social ya que está es una escuela nacional transferida, no contamos con comedor, ni con copa de leche, por lo que siempre hubo mucho por lo que ocuparse”, indicó recordando con mucha emoción a quien fuera una compañera de casi toda una vida, la Seño Alejandra Martínez.
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