
Abriendo nuevamente el esperado espacio de “Recordando Trayectorias”, Diario del Bicentenario visitó la casa del recordado y reconocido jugador Armando “Lito” Romero.
Nacido en 1938, en el barrio San Martín, sus padres fueron Francisco Romero y Juana Victoria Agoltti, hizo la primaria en la escuela 246 “Mi maestra de sexto grado fue la señora “Chicha” Curbelli, vivo a una cuadra del Club Juventud, de chico paseaba con la bandera de Juventud, porque mi hermano mayor Aníbal jugaba en la primera. Recuerdo que en una final entre Juventud y Florida se jugaba en el Parque Centenario donde estaba ubicada la cancha del Club Rivera, se definió por penales y el arquero Saavedra le atajó un penal al “Laucha” Cañete goleador del Florida, y salí corriendo con esa bandera por toda la cancha había ganado Juventud, en esos tiempos Juventud entrenaba en la cancha del Hípico, y Florida entrenaba en lo de Mutuberria, donde hoy está el barrio Malvinas. Mis características de jugadores se puede decir que no aflojaba ni debajo del agua, firme y con buen manejo”.
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| Lito con su esposa y su nieta |
“Después me junte con los muchachos del equipo Barracas y decidimos ficharnos todos en el club y de ahí salí Robinsista, pero siempre estuvo mi amor por Juventud, porque verlos entrenar por las tardes era fabuloso 35/40 jugadores, nosotros los gurises solo nos acercábamos a mirar, a decir verdad todos los equipos entrenaban y cada equipo tenían muchísimos jugadores, la liga tenia cuarta división, segunda y primera división. En mi club eran exigentes con los entrenamientos, el que no entrenaba no jugaba y era así se lo puedo asegurar. Si hablamos de futbol San Lorenzo tenía un equipo competitivo, que a decir verdad su juego era mas vistoso, jugaban muy bien, recuerdo a Víctor Hugo, los hermanos Juan y Carlos Cobo. De joven vi a grandes jugadores, Nahuel tenia al arquero Rene Regene, Languasqui, Mosquito y Machi entre otros”.
Recordando su club de los comienzo Lito comentó “En Robinsón se practicaba jabalina, lanzamiento de disco, garrocha, lanzamiento de bala, patín, básquet femenino y masculino, cadete y primera, atletismo también ya que se corría alrededor de la cancha que tenia la pista con los andariveles, después se acorto el estadio. Teníamos colchonetas, cajones para salto, barras, a nosotros nos preparaba el profesor Juan Carlos Lorensola, y de técnico lo tuve a don Maciel, y Yano Mendoza, ese no te dejaba entrar a la cancha si no te levantabas las medias de futbol. Les cuento una anécdota Don Yano te daba una hoja de ruda macho para que te la pongas dentro de la media, te decía, usted venga para acá, pero bien con respeto, porque con eso prevenía la malas ondas y las lesiones decía, y te mandaba a la cancha, y a esos jugadores morfones como se decía los llamaba y los sacaba afuera para darle indicaciones y sobre todo como castigo por no tocarla. El equipo del año 1960, campeón invicto, formaba con Nino Vera, Walter “Gorila” Romero, José Zamboni, “Macho” Parra, Carlos Cobo, Marcelo “Mate” Subasnabar, “Castor” Ruperes, Aldo Confalonieri, Ricardo y Miguel Delpiano, con este equipo le ganamos a los seleccionado campeón el litoral Uruguayo el equipo de Artigas, el A y B, un sábado al “B” 2 a 1 y el domingo 3 a 1 al equipo A”.
“A nivel selección también tuve la suerte de jugar e integrar grandes equipos, esta foto refleja este seleccionado que le ganó a todos, incluyendo al seleccionado de la Capital Correntina, el DT era “Yeye” Scifo, jugaban Pascual Texeira, “Niño” Vera, Porciani, Marcial Mutubarria, Lito Frutos, Domínguez el arquero, Carlos Nobi, Raúl Scifo, Roberto Medrano (un militar) y Carlos Cobo la pareja de centrales, Roberto Rodríguez, “Opo” Fusenecco, (Opo se inicio en el Robinsón, en la cuarta, se lo cuidaba mucho porque era el distinto y en ese entonces había jugadores fuertes y el tenía una calidad brutal. Después teníamos también a Manuel Ramírez, Lucas Fernández (ese le daba brillo al futbol), “Pepe” Tagle otro grande, “Castor” Ruperes (Cirilo, el papa, le decía piernas de goma), porque nunca se cansaba tenia una resistencia inigualable, era un atleta, Roberto Rodríguez y Marcelo “Mate” Subasnabar, esta foto es del partido que le ganamos a Concordia por cuatro goles a uno”.
“De los dos equipos mas importantes Robinson y San Lorenzo, siempre se diferenciaron tanto por sus hinchadas como por el estilo de juego, en esa época nosotros jugábamos al estilo ingles se podría decir, de primera con cambios de frente y buscando efectividad, éramos contragolpeadores y San Lorenzo tenia un futbol vistoso, Lucas Fernández, Evartisto “Fliqui” Gómez, Víctor Hugo, Juan Carlos Cobo, “Titín” Arias, grandes jugadores”.
“También pase por Florida y tuve la suerte de salir campeón invicto, le ganamos 5 a 1 a San Lorenzo también a Robinson 2 a 1. Nosotros teníamos un gran equipo con Cecilio Fucenecco al arco, Rubén Vear, los dos Cullery Nereo y el “Pompo” de Mocoreta, “Pocho” Bengoa, yo en el medio, “Curincha” Ríos, “Beto “Cañete, “Chachana”, “Tino” Paniagua el hermano de Horacio y “Coquero” Berta. De “Coquero” recuerdo una final en Feliciano contra el equipo de La Paz, Entre Ríos, llegamos a la final y el pateo los cinco penales, era chico pero tenía un excelente futbol, ganamos y el trofeo, debe ser uno de los mas grandes que tiene el club, mide más de un metro cincuenta”.
“En Robinson la mayoría de los jugadores jugamos muchos años juntos y lo hacíamos de memoria, enfrentamos a Paraná, al campeón de Salto, Concordia, Santa Lucia, a Goya le hicimos once goles, a Curuzú Cuatiá diez goles, ganábamos casi siempre. Hay muchos muchachos que quisiera nombrar que fueron grandes como “Totito” Rico, Hugo Fernández, “Chango” Acuña, Hortensio Alegre, “Bochín” Escobar, Alfredo Angélico, “Pelado” Molaschi, “Pele” Rodríguez (este muchacho venia de las chacras, para jugar), en una final de la cuarta contra Nahuel, lo pusimos a Rodríguez y fue el mejor del partido de ahí le quedo Pelé, en ese entonces yo era el técnico en la cuarta, y ganamos tres a uno.
“Para ir despidiéndome quiero saludar y felicitar a todos los que trabajan por el futbol de Monte Caseros, a los jugadores, a los que dirigen a los mas chiquitos, que por suerte casi todos los clubes tienen su escuelita de futbol. A “Caty” que tuve la suerte de ayudarlo cuando recién comenzaba con la escuelita de Robinson, mi hijo jugo con él. A los dirigentes que no escatiman esfuerzos para que esto continúe, y muy particularmente a mi señora Isabel Rupérez que sin su ayuda nunca hubiera podido continuar en esto que me gusta de alma, el deporte”.
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