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DICTADURA – MALVINAS, LA MISMA GUERRA INCOMPRENSIBLE: "El patriotismo basado en la Sangre Ajena"



Carlos y Victoria compartían la misma mesa este martes 26 de marzo en la Casa de la Cultura de Monte Caseros. Carlos, ex combatiente, Victoria, nieta restituida. Dos pasados diferentes que se encontraba pero que de alguna manera lo hacían compartiendo también una historia en común que, aunque totalmente diferente, les dejó una huella igualmente indeleble y fue clave en la historia reciente del país.



El análisis de dos temáticas tan impactantes en la historia argentina como la Dictadura y la Guerra de Malvinas, unidas en torno a la aparente falta de casualidad existente entre estos hechos sangrientos y violentos, fue lo que los reunía. Una charla organizada por el Colegio Ramón J. Cárcano, para no olvidar, al recordarse 36 años del golpe militar de 1976 y 30 años de la guerra de Malvinas. 

“Ambos son sobrevivientes de una historia, y son además los protagonistas, aquellos que pueden contar la historia no oficial, la verdadera historia. Hablamos de Malvinas y hablamos de guerra, pero no fue otra cosa que un exterminio de quienes no coincidían ideológicamente.  Hubo en esa estrategia fallas, como no contar con la fortaleza de las mujeres que no se detuvieron ante nada, buscando con desaparición a sus hijos y a sus nietos. Pero hubo también coincidencias, a Victoria le robaron la identidad, a Carlos la adolescencia”, señaló la profesora Adriana Enriori, Rectora del Colegio Cárcano, presentándolos ante un numeroso publico.

Hilda Victoria Montenegro decía luego su nombre, algo tan simple para otros pero tan significativo para ella, y se reconocía como uno de los ciento cinco nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo, “porque ellas nunca dejaron de intentarlo”. Relató que al momento de su nacimiento sus padres quisieron ponerle como segundo nombre Argentina, pero en el registro civil no fue permitido. “Victoria Argentina, ese fue el nombre que eligieron mis padres, un nombre que hablaba de sus ideales, de su convicción de que un país diferente, con mayor igualdad, era posible”.

Emocionante, desgarrador y sin calificativos que puedan dar una idea cabal de las palabras que salían de Victoria, así fue su relato que fue seguido por un público shokeado y sorprendido. Sin interrupciones Victoria siguió su relato desgarrador diciendo “A los 13 días de nacida, en un operativo realizado en la zona donde hoy es Morón, desaparezco, junto con mis padres. Veinticinco años más tarde, aparezco, como hija del Coronel del Ejército, Jefe de Tareas que planificó el operativo en que desaparecieron mis padres.”, relató.

“Me críe siendo María Sol, convencida de lo que decía mi padre. Cosas como que gracias a ese Proceso vivíamos en Democracia… que (ellos, los militares) habían ganado, en lo militar, pero perdido en lo ideológico, porque no habían contado con la fuerza de las madres, (que eran mujeres, amas de casa, a las que les habían sacado los hijos y se suponía se iban a morir llorando)… que los desparecidos no existían que era gente que se había ido a vivir a otro lugar, que estaban en Europa, en países de Centroamérica…”agregó. 

“Mi apropiador confesó haber sido Jefe de ese operativo y jefe del Centro Clandestino El Vesubio. Un tiempo después, tenía yo cerca de cuatro meses y me buscaron en una comisaría donde funcionaba una nursery, toda con bebés de mi edad, al cuidado de monjas. Me cuentan que una de ellas, le sugirió a mis apropiadores que eligieran un niño rubio, porque iba a quedar más a tono con la pareja, ya que mi apropiador (Heman Tetzlaff), tenía apellido alemán… ”
“La primera denuncia en el juzgado aparece cuando yo tenía aproximadamente diez años, cerca del año 1986, pero las vinculaciones con el poder que tenían mis apropiadores, logran que se dilate y que esa causa aparezca recién en 1992”.

“Para mí fue una vergüenza muy grande saberme hija de desaparecidos. Iba en contra de todo aquello de lo que me habían convencido con la educación. Me crie en la convicción de que había solo tres cosas importantes: Dios, la Patria y el Hogar… y de pronto era hija de lo peor. No podía siquiera reconocerme como hija de subversivos, yo me sentía hija de la subversión”, contó Victoria quien confesó que del 2000 al 2008 no pudo asumir su identidad, imposibilitada aún de reconocer a sus apropiadores como tales.

“Al principio sentía que tenía dos padres, y dos madres, no podía verlo de otro modo. Mi vinculación con mi familia incluso no pudo darse del todo, una parte de mi familia no pudo comprender que no podía negar a quienes me habían criado, y cuidado. Recién cuando pude presentarme como Victoria, pude comprender que mis padres eran militantes políticos, pero fue muy difícil llegar a eso. Había un montón de preconceptos que tenía que vencer…Todo el que desapareció en algo andaba…. A nadie bueno le pasan cosas malas”.

“Cuando asumió Néstor (Kirchner) los militares decían que se habían puesto de moda los Derechos Humanos, que había que resistir… pero lo cierto es que desde la asunción de Kirchner se reivindicó la militancia”.

“Me casé muy joven, y tengo hijos grandes, de 1, de 15, de 13… aparecí siendo una mujer casada y con hijos…. Fue una situación compleja para toda la familia ya que quienes habían sido mis padres, y los abuelos de mis hijos, de pronto eran mis apropiadores.   De mis padres, hoy me siento sumamente orgullosa, me genera mucha ternura saberlos tan jóvenes y tan comprometidos”.

“Cuando era María Sol tenía todo, menos el amor de la familia. Cuando me encontré con mi tía en un abrazo sentí todo lo que me había faltado: la sangre es más espesa que el agua. Ahí me di cuenta que es necesario saber quién sos, que te soñaron como parte de un mundo mejor. Y por eso, por las Abuelas, y por nuestros hijos es muy importante mantener viva la memoria, para que no pueda volver a ocurrir”.

“El estado argentino hace 36 años decidió que para poder imponer un modelo económico tenía que hacer desaparecer una generación genéticamente muy inteligentes, muy jóvenes, muy sanos, pero ideológicamente “subversivos”. Creyeron que si a nosotros nos formaban cristianos de otra manera, podíamos ser genéticamente muy valiosos, que podían usar esa genética para su bien, ese fue el concepto. La historia de los Desaparecidos y la historia de la Guerra de Malvinas es la misma historia. Son hechos unidos en un patriotismo basado en la sangre ajena. 

El apropiador de Victoria falleció en el 2003, su apropiadora hace apenas dos meses. “Nunca corté el contacto con ellos, lo más difícil, con el tiempo se tornó volver a su casa, cuando empecé a sentirla no como la mía, sino como el lugar donde había estado tanto tiempo secuestrada”.

“Para los que todavía piensan que nosotros nos queremos quedar en ese pasado, y todo lo que suelen decir…yo estuve de los dos lados. Cuando fui María Sol sí, odiaba, y discriminaba sobre la condición humana de alguien porque pensaba diferente, y justificaba que hayan asesinado hasta a mis propios padres. Pero tenía que ver con mi formación. Si dentro de nosotros nos miramos, sin odios, sin los odios con los que nos hayan formado, podemos ver todo el amor que tenían por nosotros y por su país. Nuestra historia no nos provoca odio, ni nos hace felices. Nos hace fuertes. Cada vez que digo mi nombre, me hago fuerte. A pesar de todo lo que hicieron, yo tengo me identidad. Sigo creyendo en Dios y sigo creyendo en la Patria, pero en la que creyeron mis padres, una Patria tolerante, más justa, donde se castiga los crímenes de lesa humanidad, donde se investiga la complicidad civil. Una Patria donde nos alegremos de que el que menos tenga tenga un poquito más. Esas, las cosas que nos hacen mejores”.


“Siempre nos duele contar nuestra historia, nos moviliza, pero tenemos un compromiso con nuestras abuelas, con nuestros hijos, con las generaciones por venir, y también porque todavía faltan más de 400 chicos. La dictadura no pasó. Los viejos nos faltan todos los días, y también nos sigue faltando una tumba donde llorarlos, pero no sentimos odio. No les vamos a dar ese gusto: nosotros vamos a construir con amor como lo hicieron nuestros viejos”.


Un momento muy emotivo pudo sentirse cuando Mariana, madre de Aníbal Castagno, montecasereño desaparecido en la Dictadura, cobijaba en un fuerte abrazo a Victoria, celebrando su valentía. “Pienso que fue una guerra inútil. Tenemos fuerza para seguir porque uno las encuentra de donde no las tiene porque la vida sigue. Podría contar mil cosas, pero lo que siempre recuerdo son esos años, permanentemente pegada al teléfono esperando ese llamado que me dijera que mi hijo estaba vivo… De toda mi búsqueda recibí dos cartas, del Ministerio de Guerra y del Ministerio del Interior. Las dos decían lo mismo, que estuviera tranquila, que mi hijo no tenía siquiera antecedentes…”

Impactante, el relato de Victoria pudo conmover a todos. Una ronda de preguntas en busca de respuestas a tan desgarradora historia pudo realizarse luego, a lo cual Victoria accedió sin problemas. Luego fue imposible dejar todo atrás todavía resuenan las palabras de Victoria, todavía resuena una historia incomprensible.


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