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73 HISTORIAS DIFERENTES Y UN MISMO PASADO: “Creí que no podía parar de llorar”


Uno no se levanta una mañana pudiendo ocupar el lugar del otro….pero ojalá así fuera. Por más utópico que pueda parecer, no habría mejor manera de llegar a comprender el poder de algunas historias. O el de 73 historias de vida que partiendo desde un punto común, la falta de una vivienda, continúan siendo las de familias diferentes.


Tomar el camino y comenzar a rodarlo, alejándonos de nuestra realidad, perdiéndonos en el viaje, siempre no abre la mente para lo que no sabemos que vamos a encontrar. Hoy, desde la Secretaria de Promoción Humana, nos invitan a acompañar una recorrida inaugural de obras, y habrá muchos que verán cal, cemento, ladrillos, y chapas.

Lo mismo que estoy mirando. Mientras observo otras cosas: la pila de pequeñas zapatillitas secándose al sol, en el patio. La manera prolija en que se preparó la cocina. Lo peinadito que está hasta el más chiquito de la casa. El modo, en que la mamá saluda desde la puerta y su cabeza, se voltea, mirando una vez más que cada cosa esté en su lugar. Y ya no es solamente cal, cemento, ladrillos, y chapas, es más, es emoción y es ver que a veces nuestros problemas no son tan importantes como creemos.



Empezamos en el Barrio San Ramón Sur, visitando a Rosa Duarte, mamá de cinco hijos que saludan, corretean, hacen y contestan preguntas todo a un mismo tiempo. “Que disfrutes tu casa, cuídala y seguí así, criando lindos a tus hijos”. Ese es el único mensaje inaugural, que recibirá la familia, por parte del intendente Eduardo Galantini tras recorrer la obra con la Secretaria de Promoción Humana Yenhy del Giorgio Torres –y parte de su equipo de trabajo de asistentes sociales-, el encargado de Viviendas Particulares César Blanco y el Secretario de Desarrollo Local, Martín Tellería.

La recorrida en realidad no es el cierre del trabajo, sino otro punto de partida. El intendente y el equipo charlaron con Rosa sobre la forma en que se adapta a esta nueva vivienda, y juntos, encontraron ya nuevas posibilidades de seguir trabajando en mejoras, algo que, más tarde, en cada vivienda se repite.  Ver el modo de hacer llegar las cloacas, de limpiar predios lindantes, de rellenar terrenos, analizar y solucionar drenajes pluviales, o hasta de anexar algún pequeño cuarto para la familia creciente, son parte del diálogo que se genera.

Siguiendo en el Barrio Gauchito Gil, unas cuadras más adelante, Eva Torancio, mamá de ocho hijos, es quien brilla junto a su casa. Verónica Gauna, luego, muestra la construcción que por fin pudo culminar, dándole otra calidad a la vida de su hijo.

La familia Giudiche, en el San Ramón Sur, recibe también con sus cuatro hijos, y una satisfacción que no podría ser más sincera. Más adelante, ya en el Barrio Belgrano, es María Laura Alvez la que con tres pequeños niños saluda luego, y muestra orgullosa todo lo construido en torno a esas cuatro paredes: las prolijas cortinas, las camitas bien tendidas… Lidia Bastos, la última parada en la zona urbana, en la Villa Fedullo, recibe con sus hijas, y con sus nietas y  no deja que nadie se vaya de casa sin mostrar hasta el último rincón, compartiendo la magia de su alegría, y también la pizza y el brindis sencillo de una familia agradecida, con el que Lidia inaugura su propia casa.

En la zona rural, llegamos al Kilómetro 9, y el primer cambio  es su entrada, libre de malezas, con un cartel de Bienvenida, hecho por la propia comunidad, que celebra haberse organizado hace pocos meses  en comisión Barrial. Santa, su presidente, es quien saluda y comparte la recorrida en que se entrega su casa a Roxana Sanchez y sus ocho hijos, y se repasan los proyectos sobre el próximo inicio de construcción de otras dos nuevas viviendas. “Mi casa está a su disposición, siempre, para lo que necesite”, reafirma Santa al intendente Galantini, ante cada proyecto que se menciona.
Y es en este lugar donde el cambio es tan tangible que no puede negarse. Es esta la misma comunidad que al inicio de gestión, esperaba a los funcionarios a la entrada del paraje, diciendo ya se llevaron los votos, ¿ahora que vienen a pedirnos?  Ahora es este el lugar, donde las puertas cambiaron el sentido, y se abren, para dejar entrar y compartir. Donde se cambian mates, se tejen historias y se piensa en un futuro mejor. Con la misma gente, que no cambio su firme mirada dura, sino que valoró que no se prometió nada, y se hizo mucho.

Paso Vallejos es el siguiente destino. Nidia Godoy, sale a abrir de par en par el portón, llamando a los hijos, y convocando a sus padres. Es un alto en el camino para el grupo que lleva ya varias casas recorridas, y empieza a sentirse el viaje, y el sol cada vez más alto. Un beso y un abrazo fue aquí la formalidad donde Nidia recibió su casa, dejando atrás el ranchito de adobe que se llovía y que en épocas de tormentas parecía que nunca sería un recuerdo.
Es en su patio donde la mamá de Nidia, que vive a unos pasos nomas, comparte el abrazo y cuenta, señalando la bomba de agua: “El día que ví salir el agua llore, lloré tanto que cría que no podía parar de llorar”, hablando del pozo que desde la Secretaria de Desarrollo Local pudieron realizarle, y atónitos nadie de toda la delegación creía que algo tan habitual como el agua fuera a la vez algo tan preciado para una familia. Risueña cuenta la abuela que, más tarde, los vecinitos venían gozosos a ver el agua “Mi nieto les decía que me había bañado como 17 veces en el mismo día. Seguía sin poder creerlo!”.

En el mismo lugar, con otra realidad, la huerta se proyecta ya, con el equipo de herramientas, la media sombra y las semillas, que ya les aseguran que llegarán en el próximo viaje, apenas dentro de unos días.

Cuesta irse de este lugar, con el cuerpo y mucho mas con el pensamiento porque la satisfacción y la emoción te persiguen, quizás sea la energía y la fuerza que se siente salir de esta familia, que no pertenece a una comunidad, sino que se agrupa en torno a si misma, al trabajo y a la lucha diaria, y a la marca en el calendario del 2012, como un año que lo cambió todo.

En Parada Labougle, una última visita. Aquí es para saludar a la familia que estrena la casa construida por la comuna, consensuada la desocupación de la Vieja Estación del Tren que será recuperada como Espacio Cultural, un proyecto del Colegio Secundario de esta comunidad rural.

Diez casas convertidas ya en diez hogares fueron entregadas en esta recorrida del viernes 18 de mayo. Y sumadas a todas aquellas que ya se hicieron o se ayudaron a culminar, el trabajo de la Secretaría de Promoción Humana en el marco del Proyecto Mejor Hábitat, que promueve la inclusión social realizando el cambio de viviendas rancho por construcciones solidas y dignas, de material, alcanza ya las 74 construcciones realizadas con fondos genuinos de la municipalidad de Monte Caseros.

Algunas dirán que es poco. Algunos dirán que falta mucho. Otros verán el cambio, y quizás hasta se pregunten  cómo es posible que la suma supere las construidas por el gobierno provincial entre el 2005 y este 2012: apenas 50. Al final del camino me quede simplemente pensando que en ninguno de estos lugares se terminó nada. La historia, para estas familias tan disimiles, con historias tan distintas empezó el día que recuperaron su dignidad, un camino largo, que recién se abre, y que delante de ellas, no tiene más límite que sus crecientes expectativas de lo que la vida les traerá. 

Por Laura Maillet
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