Este sería
un título que atraerá la atención del
lector, pero esta vez no es lo único importante. Lo relevante es ver una
realidad que golpea a nuestro futbol local como a muchos sectores de la
sociedad argentina, la “violencia”. Tampoco debemos caer en
la premisa de que todo es así. De la cantidad elevada de jugadores expulsados
en la última fecha, no todos fueron por
agresiones, y si por cuestiones reglamentarias, o si les gusta por
circunstancias del juego: hacer tiempo,
doble amarilla, etc, etc.
Lo que
si notamos es que hay una excesiva muestra de temperamentos exaltados, por
decirlo de alguna manera, eso es
preocupante, entendemos que los muchachos quieran ganar pero el juego no debería
ser ganar o ganar, sino ¿como ganar?, ¿con qué recursos?, para no caer en el
vale todo. Ahí nos detenemos para hablarles a cada actor de este espectáculo:
empecemos con los cuerpos técnicos y
dirigentes, ustedes son los que deben marcar los pasos y procederes de los jugadores,
en segundo escalón está el tribunal de disciplina que deberá aplicar a
conciencia la herramienta de que dispone
con sanciones que sean ejemplificadoras y que sirvan de precedente para que
nadie cometa el mismo error al año siguiente, en tercer lugar están los
árbitros quienes tienen una cuota importantísima en este tema porque fueron,
son y serán los responsables directos de lo que sucede dentro del campo de
juego, y la manera más correcta de aplicar el reglamento es conocerlo y
agregarle a eso un estado físico óptimo para
estar a la altura del importante papel que les toca desempeñar. También
el público juega su parte porque con sus actitudes y palabras incentivan al
jugador para bien o para mal.
Por
último está el jugador, quien es la figura estelar de este espectáculo: Ustedes
son los Pele, los Messi, los Diego, los Bochini, los Alonso, y doy esos
ejemplos porque a ellos tienen que imitar, como ellos tienen que soñar jugar
cada partido y decimos soñar porque todo empieza con el sueño del pibe, que
desde que empieza a pegarle a la pelota sueña con un estadio lleno de gente
vivando su nombre ante el gol convertido, pero para ustedes no es un sueño es
una realidad, ustedes son privilegiados, son elegidos, ustedes convocan gente que paga para verlos jugar, gente que
los aplauden cuando hacen una jugada maradoniana, que se alegran con sus
triunfos y se desilusionan con las derrotas, ustedes son los que les marcan a ese público el estado de
animo para empezar la semana de trabajo. Por eso deben de respetarlos y solo
jugar al futbol, con decisión y lealtad,
mostrando toda su habilidad y ocultando
las debilidades: “Así como lo soñaron cuando eran niños”.
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