La computadora choca con mis dedos, entorpecidos por el frío, por tanto tiempo de escribir, por el cansancio y el poco tiempo –para llegar a tiempo- que cada vez nos exige más el ritmo con que se espera circule la información.
Muchos años pasaron ya desde que dimos nuestros primeros
pasos en esta ciudad en nuestro rol de periodistas. En la radio, en la prensa
escrita, en los medios digitales y –hasta ocasional y fugazmente- en la tv
local.
Un nuevo Día del Periodista –este jueves 6 de junio- nos
encuentra corriendo otra vez contra el reloj para que los lectores puedan tener
esta versión impresa de nuestro periódico. ¿Y cuál es nuestro mayor Capital? Todo aquello
que vivimos y compartimos con lectores y oyentes en este camino. Lo bueno y lo
no tan bueno; lo que se esperaría no se repitiera y lo que volvió a ocurrir y
también, lo que no parecía posible y nos sorprendió gratamente.
Somos seres humanos, completos en ese toque de imprevisibilidad
que nos distingue como tales. En nuestro caso, somos seres humanos con un
trabajo. Uno que, dicen, se encuentra entre las profesiones más odiadas del
mundo bajo la mirada de los otros. ..Y podemos decir que, lamentablemente es
cierto.
Si no se opina, se critica la falta de compromiso o de
conocimiento para hacerlo. Si se coincide, se juzga rápidamente que tiene que
ver con “amistad” o con parentesco… Si se cuestiona, se argumenta “quien”,
“cuánto” y “por qué”, sin dudar que “te compraron”…
Luchamos por apenas las sobrevivencia de un DINOSAURIO: la
prensa impresa. No es una tarea fácil, ya que requiere muchísimas horas de
trabajo, de detalle y de investigación que otras formas del periodismo no
necesitan. Lo que dibuja la tinta sobre el papel, no solo no se borrará, tendrá
que resistir el paso del tiempo.
Es una profesión difícil, sobre todo en una ciudad pequeña,
donde permanentemente uno pone su voz, su firma y sus argumentos en todo lo que
realiza. Y en el viaje de vuelta quienes te tildan de muchísimas maneras por muy como, en contadísimas ocasiones lo
hacen como debe hacerlo uno: de frente: golpeando tu puerta, enviando una nota,
planteando su punto de vista y las disidencias que posee ocasionalmente con tus
opiniones.
En tecnologías rápidas, cómodas y gratuitas, este trabajo no
se valora tanto como se desearía. De hecho, tenemos lectores que abandonan sus
suscripciones porque incorporan internet, y privilegian entonces la velocidad
de encontrarnos en la red, por sobre, el casi voluntarismo de acompañarnos en una
edición que apenas se paga con los dos pesos del precio de tapa. Mucho menos de
lo que uno gastaría sin pensar, pero mucho más de lo que muchos desean pagar
por algo que no coincida posiblemente en un 100% con sus ideas. También, por
suerte, tenemos aquellos que reciben el diario y nunca encuentran cambio ni
quieren el vuelto, porque consideran que el diario es mucho más valioso que su
precio…
Con este paso del tiempo aprendí muchas cosas. Fortalecí mi
tolerancia hacia la intolerancia de los otros; flexibilice mi mirada ante la
dura mirada de los colegas que –entendí!!- también hacen su trabajo (aunque no
comprendan que nuestros caminos, sin cruzarse ideológicamente), pueden correr
sin que haya choques…
Aprendí también a valorar la expresión del lector. Todas y
cada una. Asombro, enojo, ternura, solidaridad, bronca…. En definitiva nos
colocan en el mismo lugar. Hoy periodistas somos todos. Todos tenemos la
facilidad, el entusiasmo por participar, la necesidad de integrarnos, la
convicción para avanzar… Hoy, nuestro rol cambia: somos intérpretes;
recopiladores; red que captura voces; y como siempre: científicos, políticos,
meteorólogos, trabajadores sociales, estadistas, lo que requiera la nota… Todo
en uno, todo en un solo trabajo.
Cuando hace algún tiempo alguien (con trabajo de político), murmuró mientras se acercaba –lo
suficientemente alto para que lo escuchara- “Mercenarios de la Pluma”, me dejó pensando en
el orgullo que inesperadamente me provocó su comentario…
Es verdad!! Es una locura enfrentar con tan poco -en un
mundo tan rápido y tan loco- a tantas personas, con tantas miradas distintas,
durante tanto tiempo, ¡ y querer seguir haciéndolo!!.
¡Feliz Día del Periodista vecinos de Monte Caseros! A todas
las instituciones que y personas que siempre nos recuerdan y nos saludan con
afecto en este día. A todos los que se suman para que podamos informar más y
mejor. A los que disienten y lo expresan. A los que no nos toleran y elijen
ignorarnos. ¡Feliz día a todos los que hacen que haya tanto camino por
transitar y tantos motivos para hacerlo!
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