Dibujo fantasías por la derecha, inflo las redes
en más de doscientas oportunidades, se llama Enrique Ernesto “Heber” Mastrangelo,
uno de los grandes jugadores de Boca, River y la selección que llegó a Monte Caseros
para presenciar la prueba de jugadores y, de paso, estuvo con Diario del
Bicentenario.
Yo soy
de un pueblo chiquito, de Rufino Santa Fe, de ahí salimos cuatro jugadores, Bernabe,
Ferreyra, Amadeo Carrizo, el “Gallego” Báez (que fue el mejor de los cuatro) y
yo, todos jugamos en River, el único que jugo en Boca fui yo (siempre fui
hincha de Boca), tuve la suerte de salir campeón en el setenta y seis, en el torneo
nacional y metropolitano, campeón de américa en el setenta y siete y setenta y
ocho campeón del mundo también en ese año,
sub campeón de américa en el setenta y nueve, y campeón en el ochenta y uno como
jugador, y trece títulos más con Boca pero en este caso como entrenador, y uno más
dirigiendo la selección sub veinte de Paraguay”.
“Siempre
lo más lindo es jugar, porque decide uno, porque cuando se dirige el que decide
en ultima instancia es el jugador, cuando yo estaba cerca del arco la metía
pero cuando estas detrás de la línea de cal el que convierte o erra es el
jugador, y cuando uno trabaja con chicos hay que ser papas y mamas también,
sobre todo cuando se van para Buenos Aires. Tienen que andar bien en la
escuela, porque sino no pueden jugar, porque para Boca lo más importante es el
estudio después el futbol, porque todos tenemos hijos y los padres que mandan a
sus hijos a Boca sepan que si no terminan jugando en primera por lo menos
tienen un estudio y van a poder ser alguien en la vida”.
“En mi
caso si algunos de mis dirigidos anda mal en la escuela le doy quince días para
levantar la materia, si pasada esa fecha no aprueban no juegan, y lo cumplo hee..
si ellos quieren pueden hacer las dos cosas, estudiar y jugar, pero el juego
sin el estudio no”.
“En la
vida todo se puede, de chico a los cinco años tuve l parálisis infantil, estuve
un año sin caminar, según los doctores no caminaría más, mamá me hacía masajes
cada una hora por espacio de quince minutos, y mira que si se puede que después
hacia doce segundos en los cien metros. Recuerdo que nadie venia ni a visitarme
porque decían que era contagioso, mama abría la puerta de atrás y así yo podía
ver como jugaban a la pelota mis amigos, por eso digo que todo se puede. Como
jugador y goleador me fue bastante bien hice creo que más de doscientos goles,
en River jugué cincuenta partidos y convertí treinta y tres, y si bien triunfé
en Boca a River le agradezco que me hizo ganar dinero y fama, hasta hoy me
siguen invitando, yo entro a River con esta camiseta y nadie dice nada”.
Consultado
por la preseleccion realizada explico “Te cuento que los chicos que apuntemos
hoy deberán irse a buenos aires para que se junten todos los que venimos
anotando por todo el país. Boca los junta a todos, los aloja por tres días y ahí
se hacen las pruebas con todos los chicos del interior, prueban, juegan contra
un selectivo nuestro y ahí elegimos, de ahí los mandamos y vuelven a fin de año
para la prueba a final. Esta es la manera que tiene boca de salir campeón con casi todas las categorías”.
“Antes
de despedirme dejáme agradecer a toda la gente que nos está atendiendo la
verdad que bárbaro y espero volver en cualquier momento a visitarlos y por ahí nos
llegamos a ver cómo andan los chicos que agendamos, porque para eso Boca nos paga, para descubrir y ver jugadores, un abrazo a
todos”.
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