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UNO MAS UNO A VECES DA MUCHÍSIMO MÁS... No hay manera de que la unión no haga la fuerza





La mañana de este miércoles 4 de julio fue para nuestro equipo de trabajo plena de calidez, a pesar de los registros meteorológicos, y el feo cielo que podían observar sobre sí los pesimistas.







En este día, pudimos materializar la suma de muchos días de trabajo y ver como la sociedad, de la que somos parte, es una familia que brinda profundo orgullo integrar. Porque no posee oídos atentos solo a  las palabras –tantas veces vacías-, sino que tiene además abierto un corazón que,  generoso, está dispuesto a brindarse apenas encuentra la oportunidad.

Nuestro trabajo es siempre transmitir, e inquietar. Y dentro de esas dos órbitas todo un universo -positivo y negativo- se abre a cada momento.  Pasado un tiempo, se entiende así como la mayoría de las cosas simplemente, se van también llevadas por ese reloj imparable, que implacable, termina sin discriminar si lo que lleva es crueldad, es bondad, escándalo, anhelo o fantasía.  A la larga, todo termina en el mismo lugar: en el recuerdo.

Y el único vencedor sobre el olvido, es la memoria.  ¡Cuán valiosa demostró ser esta semana!. En un mismo momento se unieron nuestros dos espacios de trabajo, en dos acciones, que en realidad eran una sola: unirse.

La Seño Griselda, docente de tercer grado turno mañana de la Escuela Parroquial, llegaba a nuestra casa – redacción, algunos días antes para contarnos el interés que había despertado la difusión que realizamos siempre en la radio (FM RUTA) sobre la importante tarea que realizan los Hospitales Pediátricos Juan Pablo II (en la provincia de Corrientes), y Garrahan (en Buenos Aires), siendo ambos centros de derivación de alta complejidad de los más pequeños de la casa.

El hijo, el primo, el nieto de ese “alguien” que uno siempre espera no sea el de uno…Sin embargo en ese protagonismo, siempre estará un ser humano importante, con mucha gente esperanzada, desprotegida y anhelante, pendiente de su mejoría. Y eso es algo que no puede cambiarse. Pero lo que si podemos, es elegir involucrarnos, La tarea, es bueno repetirla, es solidaria y ecológica. Y es un cambio positivo, social, emocional e integrador.

Cuando entendemos que una tapita de plástico (de gaseosa o agua mineral), no solo está mucho mejor fuera de la basura ( el proceso de su degradación le demanda a la Tierra cien años!), sino que, además, es nuestra manera de cambiar costumbres; proteger nuestros recursos y nuestra salud (algo tan insignificante como una tapita puede acumular agua para transformarse en reservorio de mosquitos transmisores de enfermedades; y con algo tan invaluable como la voluntad, también contribuir a que esos niños (y esos papás que los acompañan), en un momento tan complejo, puedan recibir toda la atención médica especializada que necesitan sin tener que preocuparse por el dinero. Lo tengan o no, tendrán acceso a los mejores médicos y a los mejores tratamientos disponibles, sin que tengan que pagar ni un solo centavo.

No dijimos GRATIS, porque es algo que se confunde con el sentido de que no lo paga nadie. Y en realidad lo pagamos todos los que nos unimos en esta campaña permanente de recolección de tapitas que tienen por destino estos hospitales, a los que suman su aporte empresas que realizan el reciclado y elaboración y venta de lo producido con este plástico que paga atención medica pero que incluye contención, y un acto de amor que empieza en una tapita rescatada de su viaje al basural, y culmina en esa caricia, ese gesto compresivo y ese esfuerzo que realiza el personal médico y auxiliar de estos hospitales tan importantes para nuestros niños.



TODO LO QUE SE DA, VUELVE A UNO MULTIPLICADO

Y esta vez desde la Escuela Parroquial el mensaje se escuchó. Y movilizó a la seño Griselda, a la dire (la seño Teresita Schiro), y a todos los niños de mañana y tarde en un proyecto institucional que recorrió las aulas y despertó la conciencia de los niños, y de sus familiares amigos. Rápidamente, los primeros frutos, ¡una cantidad incontable de tapitas! (que ya entregamos a la Secretaría de Promoción Humana de la Municipalidad de Monte Caseros para que se ocupen del envío). Pero ahí no se puede parar, comprendieron, y entonces se empezó a trabajar en el pensar donde y como dentro de la ciudad pueden recolectarse nuevas tapitas para continuar sumando.

Y  FM RUTA, que hace muy poquito celebraba su cuarto año, coincidía al hacerlo en esta acción de entrelazar voces y acciones que intervienen en las transformaciones. Por eso es que al festejar un cumpleaños, la familia de la radio rompía tradiciones y en lugar de “esperar”  regalos salía a invitar a darlos. Así fue como RUTA organizó varios espectáculos -y jornadas radiales- en que se invitó a los oyentes a no pagar entrada, sino  a colaborar sumando un alimento no perecedero.

Y fue así como el 4 de julio, el salón escolar era el testigo de ese intercambio que nos devuelve justo al título de la nota. Sin dudas la enorme cantidad de tapitas que cargamos emocionados, como los varios kilos de alimentos que dejamos en manos de las docentes, así lo confirman. Así que va de nuevo: No hay manera de que la unión no haga la fuerza. Como tampoco hay dudas de que cuando nos juntamos, siempre lo que se logra es algo positivo, ya que más allá de mediciones cuantificables, es el momento justo en que se siente que no hay nada que no pueda además volverse posible.

GRACIAS, Y A NO DETENERSE!

Obviamente el agradecimiento que va primero a la radio, FM RUTA, que nos cobija, que nos acompaña y que dice siempre presente a toda iniciativa que tenga que ver con arremangarse. Y al cole Parroquial, que gracias a la radio, se sumó a la campaña que desde hace tantos años – desde nuestro trabajo en medios radiales, gráficos y digitales- nos permitió sumar “chiquicientas tantas” mil tapitas (llegó un día que ya eran tantas que no podían seguir contándose). A todos los coles, a todos los chicos –hoy no tan chicos-, y a los grandes, y a los de entre medio, que en estos años se unieron para permitirnos ser eslabón de esta cadena que fue también extendiéndose en la ciudad.

A la Escuela Nr. 89, a la Seño Clari, a los Ecogurises, que fueron los primeros en hacer sonar en la ciudad la voz de este proyecto nacional y con quienes, nos animamos tímidamente a comenzar a participar. A los bomberos de la ciudad, quienes también, fueron de los primeros “juntadores”, otro ejemplo hermoso de trabajo solidario y voluntario.

A Diario del Bicentenario, el proyecto con el que alcanzamos a lectores que tampoco dudaron en extender manos cargadas de tapitas.  A los que sumaron, y a los que hoy mismo –sí o sí no como la dieta o el gimnasio- hoy empiezan a juntar.  La campaña que acompañamos es permanente y por ello nosotros te invitamos a alcanzarnos tus tapitas a FM RUTA (El Maestro 630), y/o a Diario del Bicentenario (Navarro 535 – Barrio Florida).

Y ahora, de nuevo a la radio, a todos sus oyentes distribuidos en la ciudad y en la zona rural. A todos los jóvenes de cuerpo y los jóvenes de espíritu que dijeron presentes en los bailes y en los shows, y que sumaron los alimentos que en nombre de FM RUTA entregamos a los niños de la Escuela Parroquial. Y también el agradecimiento de esta escuela, por supuesto para la radio y para los oyentes.





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www.elbicentenarioweb.com.ar ¿Información más completa? Sobre este tema y todos los de nuestro diario digital de noticias, encontrás más detalles y más fotos nuevamente TODOS LOS VIERNES en Diario del Bicentenario. Pedilo en los kioscos de Monte Caseros, Corrientes!

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