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En una sesión encaminada hacia el
éxito, la Cámara de Diputados se aprestaba a sancionar la reforma electoral
que habilita el voto optativo a partir de los 16 años. Pero la intervención
del camporista Andrés “Cuervo” Larroque levantó la polémica y provocó que
todos los bloques opositores se retiraran del recinto.
"He leído del socialismo científico, he leído sobre el socialismo
utópico, pero nunca he escuchado hablar del 'narcosocialismo'", lanzó el
diputado, en alusión a la situación que atraviesa la provincia de Santa Fe
tras la detención del jefe de la Policía. Fue la gota que rebalsó el vaso.
Sin embargo, ello no impidió que el kirchnerismo mantuviera el quórum para
sancionar la ley con 131 votos a favor, y solo dos en contra, en medio del
clima de tensión generado tras la retirada opositora.
"Larroque es un provocador profesional, que de derechos humanos debe
conocer lo mismo que un orangután. Utilizó su discurso exclusivamente para
agraviar a los bloques políticos. Fue una actitud irresponsable y
estúpida", lanzó un estupefacto Ricardo Gil Lavedra. "Es un pendejo
importante", disparó el peronista disidente Carlos Brown.
Pese a que en algún momento la oposición especulaba con dejar sin quórum al
oficialismo, lo cierto es que los diputados más fieles al partido de Gobierno
permanecieron en sus bancas: Nuevo Encuentro, Frente Cívico por Santiago, PJ
La Pampa y el interbloque Unión Federal de Provincias.
Felipe Solá fue otro hombre clave para la sanción de la reforma electoral.
Pero, aunque mantuvo a su bloque en el recinto, no se privó de calificar de
"estupidez" y "torpeza" la actitud de Larroque.
El ambiente caldeado que reinaba en los pasillos no impidió que los jovenes
que copaban los palcos estallaran de euforia tras la sanción de la ley, que
se produjo al cabo de casi once horas de debate.
Con la nueva norma, que podrá aplicarse para los comicios legislativos del
año próximo, quedará establecido en el primer artículo del Código Electoral
que son electores nacionales “los argentinos nativos y por opción desde los
16 años y los argentinos naturalizados desde los 18 años”.
Según estimaciones de la Cámara Nacional Electoral, serán incorporados al
padrón casi un millón y medio de votantes.
El debate
La discusión, que tuvo un final inesperado, giró en torno a la disyuntiva de
la obligatoriedad o la voluntad: mientras que el oficialismo defendió el voto
optativo, muchos opositores se escudaron tras la Constitución Nacional, que
establece el voto “universal, secreto y obligatorio”.
Por Nuevo Encuentro, Carlos Raimundi celebró la participación juvenil que se
da hoy en política: ¿Qué joven se podía sentir convocado para indultar a un
genocida? Los jóvenes se sienten convocados cuando hay un proyecto de unidad
latinoamericana”, sentenció.
El radicalismo había dado muestras de algunas diferencias en el seno del
partido y, bajo el acuerdo de la libertad de acción, preveía votos tanto a
favor como en contra. El bloque conducido por Ricardo Gil Lavedra pretendía
extender el voto a los extranjeros nacionalizados a los 16 -no sólo a los
argentinos nativos-, además de hacerlo obligatorio.
Por su parte, el FAP optaba por abstenerse, con la excepción del bloque Unidad
Popular, al mando de Claudio Lozano, que había presentado en 2009 un proyecto
similar y apoyaba la iniciativa oficial. Pero tanto el juecismo como Libres
del Sur, el socialismo y el Gen se encolumnaron tras la obligatoriedad del
voto.
“¿Cómo vamos a justificar que los convocamos a una construcción, pero no a
todos?”, se preguntó el líder de la bancada socialista, Juan Carlos Zabalza.
Desde el bloque de Margarita Stolbizer, Omar Duclós advirtió que “un alto
porcentaje” de los jóvenes “muestra indiferencia y asegura no sentirse en
condiciones de emitir un voto responsable”.
El interbloque de centroizquierda había bajado al recinto con su propio
dictamen, que proponía un cupo joven del 20 por ciento para las listas
electorales, hasta los 35 años de edad.
Los rechazos más rotundos venían del Pro y el Frente Peronista. Por el
peronismo disidente, la puntana Ivana Bianchi sostuvo que “votar a favor no
es creer en los jóvenes, es utilizarlos como herramienta política”. Los
diputados macristas fueron los más reticentes a apoyar la iniciativa oficial.
Pablo Tonelli insistió en la “inconstitucionalidad” de la propuesta.
Con otro texto alternativo, el Pro aconsejaba crear un Programa Nacional de
Capacitación Electoral para los Jóvenes, pero no los habilitaba a votar. La
diputada Soledad Martínez, quien fuera titular de la Juventud macrista,
atribuyó la ley a “un apuro electoral” y arguyó que los nuevos electores
“tendrán acceso al cuarto oscuro pero siguen sin acceso a una vivienda
digna”. Además, lamentó que no puedan ser elegidos.
La Coalición Cívica-ARI era el único bloque que pensaba retirarse del recinto
“para no avalar esta trampa”. Su líder, Alfonso Prat-Gay, no dio rodeos en
afirmar que “el oficialismo quiere usar a los chicos para conseguir la
re-reelección”.
Por Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas advirtió que “hay 900 mil jóvenes
que no estudian ni trabajan”. “¿Quién fue el padre de esta ley? El
ignominioso Aníbal Fernández”, disparó. Su bloque se abstuvo de votar.
Más aún, “Pino” fue uno de los legisladores que aprovechó la oportunidad para
tratar de instalar, sin éxito, el tema de la boleta única y el voto
electrónico: “Es lo único que puede garantizar comicios libres”, garantizó.
La sesión tuvo como protagonistas a decenas de jóvenes que desde los palcos
le imprimieron todo el color a la jornada, al exhibir banderas de La Cámpora,
JP Descamisados, Juventud Encuentro, El Eternauta, Kolina y Movimiento
Universitario Nacional y Popular, entre otras.
Desde las bancas, los legisladores de La Cámpora hicieron oír su voz con
firmeza casi por primera vez desde que ingresaron al Congreso. “Este es un
triunfo de la democracia y del pueblo argentino”, resaltó María Luz Alonso.
No faltó entre ellos la incansable evocación al expresidente Néstor Kirchner:
“Soy parte de la generación que participa en la política gracias a él”,
exclamó Anabel Fernández Sagasti. Por el Movimiento Evita, Leonardo Grosso
sentenció: “Los pibes vinimos para quedarnos”.
La nueva ley
La flamante ley modificará más de seis leyes además del Código Electoral
Nacional, con el fin de adaptar todo el sistema para permitir la inclusión de
los nuevos electores.
Para estar en línea con el artículo 37 de la Constitución Nacional, el
proyecto establece que el voto será obligatorio. Pero en la práctica será
optativo, de manera tácita, ya que exime a los jóvenes de las sanciones
previstas para quienes no concurran a votar. Así sucede con los mayores de 70
años.
En paralelo, la Ley de Ciudadanía establecerá que “los argentinos que
hubiesen cumplido los 16 años gozan de todos los derechos políticos conforme
a la Constitución y a las leyes de la República”. Además, el trámite del DNI
deberá adelantarse a los 14 años.
Se trata de la segunda reforma electoral del año: la primera, que tuvo lugar
en mayo, eliminó el DNI en formato libreta e implementó en su lugar el
formato de tarjeta, además de fijar sanciones para los no votantes.
Pero la ley sancionada este miércoles se inscribe en una tendencia mundial.
En Latinoamérica, el voto joven ya rige en Brasil, Ecuador y Cuba. En Europa
los casos son Austria y algunos distritos alemanes, noruegos y británicos,
entre otros. Según fuentes oficiales, en Uruguay, Chile y en la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) el debate ya está instalado.
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