Con su música clásica, y con el Feliz Cumple, Orfeito hizo
una brillante pasada que se abría con la embajadora en naranjas, dorados y
verdes, tras la que venía un carro abriendo el pasaje de comparsa, con hermosas
pasistas en bellos trajes blancos. Su pasaje se iniciaba diez minutos antes de
la una de la madrugada.
Dorados, naranjas y animal prints caracterizaron los diseños
de las siguientes figuras, tras la que se presentó Delfina Lacoste, Bastonera
de Escuela de Samba, con bellísimo verde, plata y dorado, representando el
poder del oro maya. En su primera carroza trayendo la semilla del cacao, todo
fue puro brillo en verdes agua, dorados, naranjas y algunos toques de turquesa
y de rojo.
Rojos, dorados y delicado blanco siguieron en el grupo de
niños que continuaron luego, dando paso a un carro en tonalidades grises y
predominantes rojo, dorado, blancos y amarillos vibrantes, con hermosos
caballos y la embarcación de los conquistadores.
Una bellísima figura destacándose con blancas plumas ecológicas
y fino faisán, se presentó luego escoltada de niñas en rosado, blanco, y
dorado, y un grupo que les siguió en lilas, fuertes violetas, blancos plateados, lujosas y muy bellamente
maquilladas.
El tercer carro, presentó la fábrica de chocolate con
bailarinas en turquesas y lilas, en los que no falto el brillo del plata ni del
dorado. Bellísima se destacaba también la embajadora Denise Roballo, resplandeciendo
en su simpatía y en el brillo de su lujoso traje en blanco, naranja y plata. Alegre
un grupo de niñas en lujosos diseños en fuerte amarillo, toques de negro, y
rojo, naranja y blanco.
La soberana llegaba luego en el carro del Corazón de
Chocolate, resplandeciendo en blanco, dorado y marrón y cargando a su bellísima
soberana María Emilia I (María Emilia Fracalossi), con un traje muy lujoso en
plata y dorado, con toques de ocre.
Multicolor, brilló el enorme espaldar de Mìa, que trajo
luego a los portaestandartes, que
incorporaron al blanco el brillo multicolor plasmado también en delicados
toques en espaldares.
El Chocolate Blanco fue la inspiración del diseñador para el
traje de la Bastonera de Escuela de Samba, Lucila Centurión y todo el ritmo de
su samba. Bailando con mucha energía y
elegancia, acompañando perfectamente la sincronía de su Escuela de Samba.
Un traje muy lujoso con un espaldar y un casco
deslumbrantes, toda en plata, Lucila brillò de manera innegable. Los
samberitos, cargados de detalles multicolores lucieron trajes blancos y gorros
y detalles dorados.
FOTOS YA EN EL FACEBOOK DE DIARIO DEL BICENTENARIO
Muchas gracias a Orfeito por ayudarnos a corregir algunos errores involuntarios deslizdos en la nota, realizada desde el mismismo Corsodromo!!
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