“Me encantaría que abriéramos este año el debate de la despenalización del aborto en el Congreso”, señaló la diputada kirchnerista y médica María Elena Chieno, presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados.
Para Pagina 12, Mariana Carbajal - Chieno proviene de una de las provincias más reaccionarias frente a este tema, Corrientes, donde el gobernador radical Ricardo Colombi firmó en 2011 un insólito decreto que la declaró como “Provincia Pro-Vida” y que establece como política de Estado “la defensa de la vida desde el momento de la concepción”. En los fundamentos, la normativa liga explícitamente al Estado provincial con la Iglesia al dejar en claro que el decreto responde a un reclamo de instituciones católicas e intermedias que se expresaron en contra de la despenalización del aborto.
–¿Se abrirá este año el debate por la despenalización en el Congreso?–Me encantaría; yo pretendo que aunque sea comencemos a preparar, en las provincias, consultorios de disminución de riesgo; creo que es el primer paso, Uruguay lo hizo y les ha dado un resultado excepcional, pudiendo, al cabo de unos años llegar a la despenalización total.
–¿Cuál es su posición?–Mi postura con respecto a la despenalización es favorable totalmente; a pesar del mandato tan fuerte de la Iglesia en mi provincia, yo representé a un porcentaje de mujeres que son coincidentes con este pensamiento. La penalización del aborto sólo condena a las mujeres más pobres, las que no pueden pagar un sanatorio privado. En mi larga trayectoria como médica y legisladora he conocido casos de aborto, pero nunca he visto un caso en el que un médico sea juzgado por hacerlo. ¿Quiénes son las víctimas principales? Las mujeres pobres, que no pueden pagar un aborto seguro.
–¿Por qué apoya la despenalización?–Apoyo la despenalización porque estoy convencida de que esto no aumentaría la cantidad de abortos que ya se están haciendo. Por el contrario, con buena consejería y asistencia post-abortos como una buena anticoncepción, bien aplicada y controlada, bajaría el número de casos. Y sin ninguna duda bajaría el número de muertes por esa causa.
–¿Cómo se debería trabajar para que haya menos embarazos no deseados?–Creo que en todos los casos en los que se mezclan conductas con consecuencias en la salud, la educación es la clave. Educación equivale a educación de los padres también para que sean capaces de orientar a sus hijos, ayudarlos a ser conscientes de la trascendencia de la pater-maternidad, ayudándolos a asumir responsabilidades que les permitan elegir la oportunidad, con quién y cuántos hijos quieren tener. El Estado no puede estar ausente en esta tarea y debe asumir la parte que le corresponde. Los ministerios de Salud y de Educación deben trabajar de manera coordinada y sin dejar de lado a la comunidad educativa, las familias, la sociedad. Un embarazo no deseado, un hijo no deseado, duplica el riesgo de muerte infantil prematura.
NOTA:
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/3-62503-2013-02-18.html
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