Según los especialistas, la producción de estos animales
tiene un gran potencial de crecimiento, con oportunidades en la exportación y
en el mercado interno. Se destaca la mayor eficiencia productiva en el NEA, la
calidad de su carne y leche.
La producción de búfalos busca seguir creciendo en la
Argentina, como el mejor complemento de la ganadería vacuna en zonas
subtropicales, donde estos animales poseen una gran adaptación al clima cálido,
a bañados y campos inundables."Hoy existen políticas de incentivo, el
mercado es enorme y está todo por hacerse", aseguró Marco Zava, uno de los
mayores especialistas en el país, quien brindará un curso de actualización en
la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) los días 6 y 7 de junio, invitado
por las cátedras de Producciones Animales Alternativas y de Producción de
Bovinos de Carne.
América Latina es la región de mayor crecimiento para los
rodeos de búfalos en el mundo. Si bien la Argentina se encuentra lejos de
Brasil (que posee 3,5 millones de cabezas), el crecimiento anual de 12,5% que
mostró la producción local en las últimas décadas, le permitió alcanzar los
120.000 animales actuales, respecto de los 1.300 que habían en los
´70."Pensamos que ese número podría ampliarse y que la producción podría
diversificarse, integrando sistemas de carne y leche", opinó.
Olga González, investigadora de Producciones Animales
Alternativas de la FAUBA, enmarcó a los búfalos en un conjunto de producciones
que tuvieron su auge a partir de 2001 y principalmente con la salida del uno a
uno y la sustitución de importaciones: "En ese momento comenzamos a tener
un gran crecimiento de estas producciones no tradicionales, también con la cría
de ñandúes, caracoles, jabalíes y lagartos, por ejemplo. Hoy estamos estudiando
estos aspectos vinculados con el ambiente y el aprovechamiento integral de
nuestra fauna, que tiene una gran riqueza y muchas veces la desconocemos".
Según Zava, ingeniero en producción agropecuaria,
especializado en mejoramiento genético y en los sistemas de producción de los
búfalos desde hace 40 años, los búfalos se instalaron primero en zonas bajas
del NEA, donde los vacunos no se adaptaban. Y lentamente fueron introduciéndose
en los campos altos, por su capacidad para transformar los pastos de baja
calidad en alimentos nutritivos.
"Los búfalos tienen mejores índices de preñez y de
ganancia de peso, 15 y 60% superiores a los vacunos", explicó, y añadió:
"El engorde de un búfalo en Corrientes o en Formosa demora un año menos
que el de un vacuno (se termina en 27-30 meses, con un peso de 480 y 550 kg).
Además, las hembras pueden reproducir hasta los 18 o 22 años y cada vientre da
unos 16 terneros, contra ocho del vacuno".
El especialista destacó que los búfalos se destacan por la
calidad de su carne y de su leche: "La res es excelente. En 2009 fue
reconocida por la Secretaria de Agricultura de la Nación (actualmente
Ministerio) como equivalente a la de las razas vacunas". Ese mismo año
también se estableció una cuota Hilton de 200 toneladas para la exportación de
carne de búfalo, que permite comercializar en mercados de alto poder
adquisitivo de Europa, como Holanda y Alemania.
De todas maneras, la exportación es una proporción mínima
del mercado. Lo más importante es el mercado interno, en el que la carne
bubalina se vende masivamente sin diferenciación”, sostuvo Zava. Y consideró
que “los argentinos son muy conservadores y, salvo el pollo, consumen casi
únicamente carne vacuna”. La carne de búfalo es demandada en nichos de mercado,
en la venta en restaurantes o en ciertas carnicerías, donde el producto
estrella es el "mamón", que se alimenta durante nueve meses al pie de
la madre y alcanza unos 270 kg de peso vivo, con una carne de excelente
calidad.
Asimismo, Zava subrayó que la leche de búfala posee un tenor
graso hasta tres veces mayor que la vacuna y es especial para hacer muzzarella.
En Italia, este producto incuso tiene una denominación de origen, Mozzarella di
Bufala Campana, y se exporta a los principales mercados del mundo.
La meta en la Argentina es que, junto con la población de
búfalos, crezca la lechería y se establezcan nuevos tambos en otras regiones,
más allá del NEA, cercanas a los grandes centros de consumo."Para esto hoy
están trabajando los gobiernos de Formosa, Corrientes y Chaco, con acceso
a financiación e información para pequeños y medianos productores", dijo
Zava.
"Estos productores también utilizan al búfalo como
animal de trabajo para laboreo de tierra o el acarreo, en campos de dimensiones
medianas, con pastos naturales y muchas veces de poca calidad. Allí, los
búfalos pueden engordarse y, al mismo tiempo, se puede ordeñar a las madres.
Sin una alta demanda de tecnología, también se puede hacer queso criollo, que
es excelente y se consume en el lugar. Esa familia aumenta sus ingresos y su
calidad de vida, con una mejor nutrición", finalizó.
Curso de actualización
El curso de actualización profesional e intensificación
"Realidades y potencialidades de la producción integral de búfalos en la
Argentina y en otras regiones del mundo", se realizará los días 6 y 7 de
junio en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), organizado por las
cátedras de Producciones Animales Alternativas y de Producción de Bovinos de
Carne.
El evento está destinado a profesionales, estudiantes de la FAUBA y de otras carreras universitarias afines y productores agropecuarios. Para obtener más información, los interesados pueden consultar al (011) 4524-8000 o a pec@agro.uba.ar
El evento está destinado a profesionales, estudiantes de la FAUBA y de otras carreras universitarias afines y productores agropecuarios. Para obtener más información, los interesados pueden consultar al (011) 4524-8000 o a pec@agro.uba.ar
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