Este 2 de abril de 2013 para Monte Caseros fue más que el tradicional saludo a los veteranos, el recuerdo a los caídos en Malvinas o la ofrenda floral. Este 2 de abril también quedará marcado porque un veterano decidió decir ¡basta! y contar lo que sentía. Así fue que el “Colo” Enriori se despachó con un discurso desgarrador, que lo emociono a él mismo y a todos los presentes, y endilgó al Ejército Argentino, a sus jefes y al gobierno de facto de esa época de las penurias que debieron pasar: hambre, abandono y desamparo.
Como un grito desesperado que se guarda, sin querer, durante treinta años, llegó el día que no quiso más y salió, y fue justo este 2 de abril de 2013 en el acto homenaje a veteranos y caídos. Y fue justo también un veterano, auto considerado colimba y no soldado, Carlos Enriori, que se salió de los típicos discursos de patriotismo y amor a la patria para apuntar directamente a los responsables de una guerra tan injusta, anonadando a la Plana Mayor del Ejército Monte Caseros presente. Al “dictador y represor” que maquinó la guerra y al Ejercito mismo que siempre les dio la espalda y le dijo que no hablen del tema.
Un discurso durísimo por donde se lo mire, porque más allá de que hable sobre cosas que todos conocemos eran de esas cosas “que no se hablan”. Enriori fue la voz de muchos, que callaron o que todavía callan, porque no solo las balas dejan heridas sino también la hipocresía y el abandono.
Reproducimos a continuación el discurso de Carlos Enriori:
Autoridades, docentes, alumnos, compañeros
Hoy recordamos a los hombres que encontraron la muerte en las Islas Malvinas, y quienes regresaron de la guerra, conocidos como veteranos de guerra,
Pero quiero hablar de los soldados conscriptos, los colimbas, aquellos jóvenes que fueron incorporados en el año 81 y 82, instruidos para hacer guardia en los cuarteles, para limpiar, barrer y correr. Conocimos el sur y el frio, conocimos como se roba para comer y como se sufre ver el desprecio por el soldado, vimos la muerte y la sentimos dentro nuestro.
Empuñamos un arma, y pusimos todo, luchamos por la vida, por la patria, por la tierra, pero nunca lo hicimos por los jefes, por quien estuvo al mando del Ejército, un delirante dictador y represor, ni por toda la escala jerárquica del ejército, luchamos por nosotros, por la vida, la familia, la tierra.
Y regresamos, La guerra término como tenía que terminar, nada se hizo bien, todo se improvisó.
Y nosotros fuimos devuelto a los cuarteles, nos explicaron que lo que paso en Malvinas quedo allá, No debíamos hablar de tema, y así fue, nos dieron la baja y todos quisimos continuar con nuestra vida ...
Se luchó por el reconocimiento del gobierno democrático, que se logró después de más de 25 años.
Pero lo que nunca recibimos fue el reconocimiento de quienes nos llevaron a la guerra, nunca se acercaron a esos colimbas que le cuidaron la espalda en guerra, fuimos abandonados.
Pero gracias al paso de la vida democrática, y a la unidad de todos los ex combatientes estamos de pie para encontrarnos juntos en la recuperación en Paz de nuestras Islas Malvinas que son y seguirán siendo siempre argentinas.
Muchas gracias.
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