Este 3 de abril se cumplieron 40 años ,del momento en que el gerente de
Sistemas de Motorola, Martin Cooper, realizaba la primera llamada desde un
dispositivo móvil, mientras caminaba por Nueva York, al teléfono fijo de su
principal competidor, el director de los laboratorios Bell de AT&T, Joel Engel.
Ambos buscaban lograr lo mismo, un
dispositivo desde el cual poder hacer llamadas telefónicas pero que sea móvil .
Hoy, el 87% de la población mundial tiene acceso a la telefonía celular.
El equipo desde el cual realizó la llamada fue el DynaTAC,
luego popularizado como el "ladrillo", que pesaba 1,133 Kilos y medía
33 centímetros de largo, 8,9 centímetros de espesor y 4,4 centímetros de
ancho.Permitía sólo una conversación de 30 minutos y demandando 10 horas para
recargar la batería para la próxima llamada.
En 1973 Motorola ganó la carrera de la innovación; hoy, sus
modelos compiten con Samsung (ambos usan el mismo sistema operativo Android) y
Apple (iPhone).
Además atrás queda la concepción del equipo para hacer
llamadas, ya que desde el diseño de los equipos hasta las cuentas de las
operadoras denotan el incremento contante de los servicios de comunicaciones
móviles que no son llamadas de voz. Japón fue, el año pasado, el primer país en
registrar más comunicaciones de datos (mensajes de texto, redes sociales,
mensajería, internet, etc.) que llamadas móviles. La previsión es que
este año suceda lo mismo en la Argentina y en Inglaterra.
CÓMO MUTÓ LA VIDA DE TODA LA POBLACIÓN
Pasaron cuatro décadas desde la primera llamada hecha con un
teléfono móvil. En esos años, pasó de ser un instrumento para hablar a una
herramienta multifunción que permite realizar un sinfín de tareas cotidianas
Una de las primeras imágenes que quizás evoquen las cuatro
décadas del celular es la de un teléfono voluminoso con muchos botones y una
antena prominente: el recuerdo de un dispositivo arcaico que junta polvo en la
mente al lado de una videograbadora y un reproductor de cassettes.
Los celulares debieron atravesar una metamorfosis de 40 años
hasta convertirse en los equipos con los que estamos familiarizados hoy. Fueron
perdiendo centímetros, gramos, botones y antenas para convertirse en equipos
delgados y livianos, en muchos casos consistentes únicamente de una pantalla.
Más aún, de la mano de la metamorfosis formal vino un cambio
mayor: cambiaron radicalmente también a nivel funcional, al incluir más y más
funcionalidades, y en esa transformación modificaron profundamente nuestros
hábitos y costumbres.
"No ocupes el teléfono que estoy esperando un
llamado"
El mandato era un clásico hasta hace poco más de una década,
en un momento en que el teléfono de línea centralizaba las comunicaciones. La
solicitud, más o menos amable de parte de hermanos, padres o parejas, era una
sentencia al silencio.
Entonces, no quedaba más que esperar pacientemente a que ese
llamado entrara para poder retomar la posesión del aparato y así poder hablar
con la mejor amiga sobre el posible atuendo para la fiesta del sábado o
discutir con el novio la salida el próximo fin de semana.
El celular abrió una nueva vía de comunicación, al principio
secundaria y cada vez más central, en la vida de los usuarios que fue
desplazando al teléfono fijo como medio fundamental para ponerse en contacto
con los demás. A la vez, liberó a los usuarios de la obligación de permanecer
atados a un lugar fijo para hacer o recibir un llamado y les dio la posibilidad
de comunicarse en todo momento y lugar, sin cables de por medio.
Más aún, terminó con una serie de problemas que ahora
resultan arcaicos: atrás quedaron los días de permanecer en casa esperando un
llamado importante o el preguntarse a dónde estará esa persona con la que
debíamos encontrarnos hace más de media hora: basta meter la mano en el
bolsillo o la cartera para sacarse la duda.
La palabra escrita vs. la palabra oral
La llegada del celular encarnó la apertura de una nueva vía
comunicativa; sin embargo, el teléfono móvil no inauguró uno sino dos canales
de comunicación, ya que abrió las puertas a la revolución del SMS o mensaje de texto a partir de los años
90.
"Llego en 20'", "Comprá pan",
"¡Aprobé!": aquellas informaciones cortas, de carácter sobre todo
operativo, abandonaron la voz para trasladarse al texto. Con el correr del
tiempo, el SMS fue cobrando protagonismo y muchas de las llamadas se fueron
reemplazando por el más conciso y barato mensaje de texto.
El SMS se convirtió pronto en un auge y fue el canal
privilegiado de comunicación especialmente entre los adolescentes. Sin embargo,
del mismo modo en que el teléfono fijo fue perdiendo relevancia, el SMS comenzó su inevitable declive con la llegada del 3G
y los servicios de mensajería instantánea.
Internet desembarca en el celular
Ya entrado el siglo XXI, internet comenzó a expandirse de
forma imparable y fue cuestión de tiempo para que llegara a los celulares, que
iniciaron su evolución hacia los smartphones. Así, se extendieron una vez más
las posibilidades de comunicación: la casilla de mail también llegó al celular,
despegando a los usuarios de la necesidad de correr a una PC en caso de caer en
la cuenta de que no mandaron ese mail laboral crucial que deberían haber
enviado hace horas.
Pero el correo electrónico no fue el único canal que se
abrió con la llegada de internet al teléfono. Lejos de eso, fueron apareciendo
varios servicios de mensajería instantánea, como WhatsApp o Viber, entre muchos
otros, que recortaron terreno a los llamados y SMS.
Facebook y Twitter, junto con otras plataformas sociales
como Foursquare o Instagram, también encontraron su lugar en los dispositivos y
conectaron al usuario con millones de otras personas en cuestión de segundos al
darle la posibilidad de comentar, tuitear o hacer check-in a gusto mientras
hace la cola del súper o el colectivo intenta atravesar un embotellamiento de
tránsito.
Una app para cada cosa
La tecnología siguió avanzando e hizo de los teléfonos dispositivos
cada vez más inteligentes. La función más básica del teléfono, la de realizar
llamados, comenzó a verse opacada por la infinidad de tareas que en la
actualidad pueden hacerse desde el smartphone y que exceden lo meramente
comunicativo.
El teléfono rápidamente se convirtió en una central de
tareas: levantarse a determinada hora, hacer la lista del supermercado y no
olvidar el cumpleaños del pariente al que no vemos muy seguido, todo con su
propio ringtone, fue convirtiéndose en dominio del celular. Inclusive, ya no
fue necesario recordar decenas de números telefónicos, ya que todos los
contactos pasaron a formar parte de la agenda del celular.
Esas funcionalidades hoy consideradas más o menos básicas se
fueron ampliando a partir del desarrollo de las aplicaciones para cada
plataforma de smartphone. Las apps hicieron que el teléfono pudiera asumir
nuevas identidades según las necesidades de sus usuarios: una herramienta para
aprender idiomas, un libro de recetas de cocina, una isla de edición de foto y
video, un anotador, un instrumento para bajar de peso o dejar de fumar, una
linterna, entre muchísimas otras.
Así, por ejemplo, con Google Maps ya fue cada vez más
difícil doblar en la esquina equivocada y perderse y gracias a los a veces
imposibles niveles del Candy Crush Saga fue posible matar esos largos minutos
perdidos esperando el turno en el dentista.
Usuario, fotógrafo y reportero
Otra de las novedades que incorporaron los teléfonos móviles
fue la cámara. A medida que los avances tecnológicos fueron permitiendo mejor
resolución y calidad, los dueños de smartphones se convirtieron en fotógrafos
minuciosos de su propia vida, al tener la posibilidad de documentar los
instantes fugaces de la realidad que quisieran y compartirlos de forma
instantánea mediante redes sociales, mensaje o mail.
El momento en que el mejor amigo da el "sí,
quiero", un gato haciendo monerías o el sol que se esconde detrás de los
edificios de la ciudad: todos esos instantes de la vida diaria pueden ser
almacenados en el teléfono, para que este guarde lo que quizás la mente del
usuario condenaría al olvido de otra forma.
Más aún, la era de la fotografía (y video) móvil que se
inauguró con los smartphones hizo a los usuarios testigos de acontecimientos de
una realidad de la que es parte al tiempo que lo excede y les dio un lugar como
corresponsales casuales de hechos. Inundaciones, asunciones de Papas y
presidentes, revueltas, manifestaciones: el ojo del celular todo lo puede
captar y retener.
El DynaTac 8000x, el primer celular que Motorola anunció en
1973 y salió a la venta diez años después, pesaba 800 gramos y sus medidas eran
330 x 45 x 89 milímetros. Hoy, en alrededor de 130 gramos y un grosor que
oscila entre 7 y 9 milímetros, los smartphones centralizan, y facilitan,
decenas de tareas que los usuarios realizan a diario. Solo resta por descubrir
en qué formas los próximos teléfonos móviles impactarán en la vida de los
usuarios durante los próximos cuarenta años.
Fuente: infobae, infonews
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