La construcción de asentamientos
ilegales israelíes en Palestina es una política que Israel lleva a cabo en
forma constante desde 1977, si bien los primeros casos documentados datan de
1967. En 1979, el Consejo de Seguridad, en su Resolución 446, por primera vez
declaró su ilegalidad, de acuerdo al artículo 47 del Cuarto Convenio de Ginebra.
Tras su reciente visita a
territorio Palestino, junto a otros legisladores y funcionarios nacionales, la Diputada Nacional María Elena Chieno, integrante de la
Comisión de Amistad con Palestina, elaboró el proyecto de Declaración D-5074-13,
ingresado al Congreso Nacional el 3 de julio. El mismo marca el repudio por la
continuación de la construcción de asentamientos israelíes en territorio
palestino, acción que viola abiertamente al Derecho Internacional y a los
Derechos Humanos
En Cisjordania, lo habitual es
que estos asentamientos se construyan en lugares estratégicos para la
ocupación: en la cima de montañas, desde donde obtener un buen control sobre el
territorio palestino, o cerca de ríos o vertientes. En la actualidad, el 60% de
ese territorio se encuentra ocupado o afectado por asentamientos, así como el
86% del Valle del Jordán y del Mar Muerto, separando a los palestinos de sus recursos
hídricos.
Desde 1967 se han establecido 250
asentamientos, en los cuales el porcentaje de crecimiento de la población es
mayor que en el territorio puramente israelí, siendo en los territorios
ocupados esta tasa del 5,3% anual contra un 1,8% anual en Israel. Se calcula
que son más de 360 mil los colonos israelíes que viven en Cisjordania, más
otros 200.000 en Jerusalén este, la cual Israel se anexionó en forma ilegal, de
acuerdo a la comunidad internacional.
Recientemente, en junio de 2013,
el “Comité de Licencias” del municipio ocupado de Jerusalén aprobó la
construcción de 69 viviendas nuevas en el asentamiento conocido como “Abu
Gneam”; 900 unidades más en las montañas de Hebrón; se confiscaron 380
hectáreas de tierra al pueblo Kufor Kalil en la provincia de Nablus (Palestina)
y se avisó a los habitantes de Silwan, Jerusalén, que deben abandonar sus casas
porque serán demolidas. Estos dos últimos son pasos previos a la construcción
de asentamientos.
La negativa de Israel a escuchar
a la comunidad internacional y cumplir con el derecho internacional y con
Tratados que ha ratificado, como las Convenciones de Ginebra, y las constantes
violaciones en general a los derechos humanos de los palestinos, se convierten
en un escollo permanente ante la voluntad de países como Estados Unidos de que
se reanuden las negociaciones.
El vicepresidente John Kerry ya ha manifestado
ante ambos estados que la negociación para alcanzar la paz debe recomenzar en
forma inmediata, a pesar de lo cual Israel continúa construyendo asentamientos,
política que Palestina exige que se detenga antes de sentarse a negociar una
vez más. Declarando que la paz debe alcanzarse sin condiciones previas, Israel
sigue haciéndose de territorios a nulo precio, mientras fuerza a que cada vez
aumenten más el número de refugiados palestinos y las condiciones deplorables
de hacinamiento en que habitan dentro de su territorio legítimo, Palestina.****
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