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ENRIQUECEDORA CHARLA: Menos Sal, Más Vida





La presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, Dra. María Elena Chieno sostuvo en la Estación del Este, en la ciudad de Monte Caseros, un encuentro con los trabajadores y propietarios de las panaderías en el marco del proyecto que se convertiría en ley en las próximas semanas.



Al respecto se puso en conocimiento de un proyecto aprobado ya por una cámara de legisladores y que sería tratado, con despacho favorable, en la otra, en las próximas semanas. La ley apunta a disminuir el consumo de Sal de la población en su conjunto para reducir la importante carga sanitaria que representan las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. Constituye una de las principales acciones de promoción de la salud y forma parte de un plan integral de prevención y control de Enfermedades crónicas no transmisibles

Se propone  la concientización a la población sobre la necesidad de disminuir la incorporación de  sal en las comidas. Reducción progresiva del contenido de sodio de los alimentos procesados mediante Acuerdos con la Industria de Alimentos  y la reducción del contenido de sal en la elaboración del pan artesanal

En este marco, destaco que Argentina realizó un acuerdo sin precedentes en la región de América con la industria alimentaria, justamente tendiente a reducir el contenido de sal en alimentos procesados. Se presume que la reducción de riesgo de la enfermedad cardiovascular, una dolencia que representa el 48 por ciento de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, que anualmente causan la muerte de 36 millones de personas en el mundo, disminuirían progresivamente junto con el nocivo habito de consumir sal en exceso.
Según proyecciones de la cartera sanitaria nacional, a cargo de Juan Manzur, la reducción de 3 gramos de sal en la dieta de toda la población salvaría unas 6.000 vidas anuales y evitaría aproximadamente 60.000 eventos cardiovasculares y ataques cerebrovasculares (ACV) cada año.

Actualmente, en Argentina, se estima que el consumo diario de sal por persona asciende a 12 gramos, constituyéndose en un factor de riesgo significativo para la salud de la población.

El acuerdo establece que el sector industrial de alimentos reducirá de manera voluntaria y progresiva el contenido de sodio en los cuatro grupos de alimentos procesados prioritarios, integrados por los productos cárnicos y sus derivados -entre los que se encuentran chacinados cocidos y secos, y embutidos y no embutidos-; los farináceos como galletitas, panificados y snacks; los lácteos, incluyendo una gran variedad de tipos de quesos; y las sopas, aderezos y conservas.

Las metas de este acuerdo sin precedentes en la región de las Américas fueron fijadas inicialmente a dos años, y tienen por objetivo promover la reducción progresiva del consumo de sal en Argentina a partir de un trabajo mancomunado entre el Estado y la Industria Alimentaria para alcanzar, en 2020, la meta de 5 gramos diarios de consumo promedio de sal por persona, según el valor máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

LA SAL EN LA MESA DE LOS ARGENTINOS
Hay que entender que la reducción del consumo de sal es un beneficio para toda la población, inclusive a los niños, y no sólo una recomendación destinada a las personas hipertensas. El hábito poco saludable de “sobresalar” los alimentos, sumado a la elaboración de las comidas con sal, constituyen unas de las costumbres que atentan contra nuestra salud.

Como ya se mencionó, la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2009), arrojó como dato significativo que el 25.4 por ciento de la población agrega siempre sal a las comidas en forma no discrecional.

Si bien el Estado viene trabajando para incidir en la reducción de sodio en los alimentos preparados -como es la experiencia “Menos Sal, Más Vida” y el presente convenio-, especialistas del Ministerio de Salud sostienen que existen varias estrategias para que las personas puedan reducir paulatinamente el consumo excesivo de sal.

En ese sentido, la cartera sanitaria recomienda que una buena forma de disminuir la ingesta de sodio es cocinar los alimentos sin sal y agregar la mínima cantidad posible en los alimentos antes de servirlos en la mesa para, de esta manera, sentir en el paladar el gusto salado, pero con la menor cantidad de sodio posible, porque hay que tener en cuenta que durante el proceso de cocción el gusto salado tiende a disolverse, “alejándose del paladar”.

Otra de las recomendaciones es sacar el salero de la mesa para evitar la tentación de salar en exceso las comidas. Un buen recurso para disminuir el consumo de sal es suplantarla por jugo de limón, vinagre, aceto balsámico o cebolla y ajo, todos condimentos que contribuyen a agregar sabor a las preparaciones.

El uso de perejil, tomillo, orégano, romero u otras hierbas también es una buena opción a la hora de comer con menos sal, así como el hecho de elegir productos preparados que contengan menos sodio.

A modo de conclusión, es prioritario destacar que los alimentos son objetos de consumo necesario, masivos, de alta sensibilidad y se encuentran expuestos a los riesgos de desarrollo, por ello su tutelado a lo largo de la cadena alimentaria es esencial. El Estado en ejercicio del poder de policía busca asegurar la salubridad pública, lo cual en materia de alimentos se categorizó como obligación de vigilancia de tercera generación, siendo prioritario que todas las medidas establecidas tengan como fin primero y último, proteger la Salud Pública.





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