Cada familia es un mundo. Con sus particularidades, sus
dificultades, su propio ensamblaje, único. Cierto es además que las
particulares características hacen que también sus dificultades, sean
absolutamente diferentes.
El sueño es el mismo: poder tener sobre sus cabezas un techo
que les de la tranquilidad suficiente para poder asignar la energía por
completo a las prioridades que significaran una vida mejor para los niños.
Hay familias de uno, de dos, y hasta de seis niños que en
esta oportunidad, corriendo los primeros días del mes de noviembre, son las
beneficiarias de casas tanto del Programa Mejor Habitat –administrado desde la
Secretaría de Promoción Humana-, como de las surgidas de necesidades relevadas
por la Secretaría de Obras Públicas.
Unas cuadras más adelante, un nuevo bloque de nuevas
construcciones aguarda con las casas que reciben dos hemanas de apellido Gomez
(famila Gomez Monzon y Gomez Caceres). Una de ellas toma la llave en compañía
de sus seis hijos, la otra lo hace con sus cinco pequeños, y relata, feliz, que
pronto serán seis, ya que viene otro en camino. La cabeza más alta pertenece a
una niña de ocho años.
No había manera confiesan ambas. Una de ellas relata que
alquilaba lo que podía, cuando podía. Y se repartían, también como podían. La
otra, con una historia de vida más compleja, comparte que el último tiempo vivieron
en el hogar de tránsito.
Gabriela Camejo, recibe ya en la puerta, con flamante y cuidada
entrada, junto a sus hijos, entre los que se encuentra la jovencita que, cuenta
el intendente, mientras sus compañeritos –tras un acto escolar-, se acercaron a
pedirle juguetes, aguardo paciente el último espacio para pedir en cambio, “un
roperito sin pintar, para poder pintarlo, para guardar la ropita”.
Griselda Pavon, dos varones y dos niñitas, abren las puertas
de la casita que se formó a partir de un único cuarto, de construcción
precaria, y que hoy tiene dos habitaciones, cocina y baño.
SOLIDA RESPUESTA
A lo largo de esta tercer gestión de gobierno, Eduardo
Galantini puso en marchas políticas que priorizaron las respuestas a los
sectores más postergados y vulnerables de la población de Monte Caseros. Así es
como el trabajo conjunto encarado desde las Secretarías de Promoción Humana,
Obras Públicas y Desarrollo Local, materializaron la vivienda digna para cerca
de 200 grupos familiares.
En todos los casos, las construcciones fueron entregadas con
la documentación de propiedad correspondiente, extendida a nombre de las madres
de familia, atendiendo también el hecho comprobado de que las familias a lo
largo de su historia muchas veces vuelven a rearmarse, siendo siempre la madre,
quien continua en forma permanente velando por sus niños.
De este modo se busca garantizar el mayor bienestar para
pequeños que, saneadas las deficiencias habitacionales hasta entonces
insuperables por el propio grupo familiar, pueden ahora recibir una mejor
atención de sus mayores que, con la tranquilidad del techo ya sobre sus
cabezas, pueden concentrar energías en salud, educación y otras necesidades que
van surgiendo como consecuencia del crecimiento infantil y de la adaptación
constante de las familias a este.
Eduardo Galantini compartió con concejales justicialistas, y miembros de su gabinete, el acto de entrega
de estas viviendas y ratificó “Considero esta como la realización más
importante de una gestión dentro de la obra pública; ya que hace en forma
directa a la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. La casa es el
inicio de una forma de vida, de la familia, de sus proyectos”.
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