“Hay que darles tiempo” dicen algunos, empecinados en no
resignarse, como si el tiempo fuera mágico y fuera a la vez el único ingrediente
que resolverá las carencias del gobierno municipal. Lamentamos desilusionarlos,
el tiempo solo desgasta, confirma o reafirma, el tiempo por sí solo no sirve,
no hace milagros cuando carecemos de ideas o de empuje. Sin embargo no
objetamos ni la fe ni las esperanzas de los que todavía creen y creerán en “el
cambio” porque solo cien días de gobierno, tiempo aún resta, pero sin dudas lo
recorrido hasta hoy es una radiografía exacta de lo que vendrá.
En diciembre un programa de gobierno rebuscado, confuso y
que divaga en los lugares comunes de cualquier político de poca monta se
conoció como plataforma de gobierno pero así y todo en ningún momento fue tal.
Nada es real, nada se ajusta a nuestra ciudad y lo poco que se hace es improvisado. Y lo que fueran temas centrales
de campaña como el desempleo y la ayuda social, desaparecieron de la agenda sin
más.
Como ciudadanos nos preocupa que nunca se explique nada, que
nunca se consulte nada, que lo único que movilice al Intendente sea su interés en
desautorizar un pensamiento diferente, o el énfasis por tapar lo bueno que
otros hicieron. Y para no generar desapego con la ciudadanía prefiere minimizar
los actos de corrupción de sus funcionarios, únicos hechos sobresalientes en
estos cien días, diciendo que “le quieren torcer el brazo”.
Un equipo de funcionarios que deja mucho que desear por
cierto y que más que trabajar solo hinchan el pecho por el orgullo de haber
sido “elegidos”. Pocos son los rescatables en esa lista, “Topo” Tagle o Luigi
Serradori, con experiencia y honestidad hacen la diferencia, pero solos,
abandonados en un rincón, no llegaran lejos.
Los otros, en su mayoría, son solo funcionarios que utilizan
para beneficio personal los recursos del estado, funcionarios con
incompatibilidad de cargos, funcionarios que emplean la violencia de genero
para imponer sus ideas, funcionarios con dos o tres sueldos y que cumplen solo
con un trabajo, funcionarios que sobrefacturaron en casi el 200% la
contratación de grupos musicales, y esos son solo algunos de los actos de
corrupción que venimos remarcando y que para los cuales solo hay silencio.
Y del otro lado está el despido paulatino de personal, los contratos
basura más basura aun de lo que ya eran, sueldos desdoblados, ningún aumento de
salario previsto, personal desvalorizado en su trabajo, y muchas, muchas,
promesas sin cumplir.
Y de lo hecho hasta ahora nada se destaca porque en realidad
nada han hecho hasta ahora.
Se puede si remarcar el proyecto de “Ciudad Universitaria”
pero todavía está lejos en el tiempo y requerirá mucho trabajo y mucha
inversión, es solo un proyecto, se realizó una encuesta a los chicos que terminar
el secundario en el 2013 para ver que carreras querían pero en la realidad está
todo muy tibio.
Las viviendas sociales son un desastre, comenzaron con todo
el entusiasmo y hoy varias están muy retrasadas en su construcción, la mayoría no
tienen núcleo húmedo y se construyen en terrenos de dudosa propiedad.
La limpieza de la ciudad, el emparejado de calles y el
cortado de pasto tienen un desenvolvimiento normal, aunque es habitual encontrar
minibasurales en toda la ciudad, esa es una tarea que requiere atención todos
los días y en el menor descuido será una bola de nieve en bajada.
Los carnavales fueron una calamidad, Orfeo no salió, las
entradas vendidas fueron apenas el 40% de las vendidas el año pasado, las
cantinas no vendieron nada y los cantineros en el mejor de los casos solo
abonaron el 50% del dinero comprometido en la licitación. El nuevo bingo ya fue
anunciado pero se debate entre las indecisiones de los funcionaros y todavía no
ve la luz.
Un buen punto es que el parque termal está abierto, funciona
casi escondido después que se fueron todos los turistas pero funciona, sin
mucha difusión y después de dos meses de dar vueltas, se le agregaron unas
duchas y un tobogán (y está previsto otro más) pero todavía falta ponerle una
cuota de entusiasmo para que empiece a generar el movimiento que esperamos de
algo así y que seamos el “polo turístico” que anunció el intendente.
Con la seguridad ciudadana no se sabe que paso, los
operativos fueron tres o cuatro y ya hace un mes que no hay más, fueron light y
para concientización, pero ya se ha dejado de lado y los accidentes y los
motociclistas sin casco siguen a la orden del día. La patrulla urbana sigue
funcionando sin la inversión que se había prometido, con nada de incidencia ya
que los robos crecieron estrepitosamente en los últimos meses.
Las tan mentadas empresas que se iban a radicar nunca
llegaron y la juventud sigue a la deriva sin ninguna perspectiva y sin ninguna
política desde la Oficina de Empleo, para colmo los empleos municipales son
ocupados por personas que vienen de otras ciudades, conocemos al menos 15 casos
de ello, no desautorizamos su idoneidad o su capacidad pero ¿no hay personas
capaces en nuestra ciudad?.
Con los fondos excedentes de Salta Grande se vuelve al mismo
error de Cornalo, postergar a la verdadera dueña de esa plata, nuestra ciudad,
y se le brinda nuevamente un cheque en blanco a la DPEC para mejorar el
servicio eléctrico cuando ya en el 2007 el entonces Intendente Cornalo le dio
80 millones de pesos para inversiones y nunca se pusieron en marcha.
Proyectos importantes que se puedan concretar a corto plazo
no se ven, ni se anuncian. El pavimento está parado y nadie sabe si va a seguir
o no. En materia de trabajo rural no existe nada. En Deporte no hay nada
programado, no se concretó el fixture de verano tan anunciado y solo se ve el
esfuerzo individual de su Director. En Cultura se la rebuscan como pueden.
Desarrollo local brilla por su ausencia. En prensa necesitan al menos capacitación
y ganas de trabajar. En Desarrollo Humano solo esperan que pase el tiempo. Y
todas las demás áreas creadas últimamente tienen personal pero nadie sabe a
ciencia cierta que están haciendo.
No vamos a dejar de reconocer que de vez en cuando aparece
un subsidio por acá, un recital por allá, una chapa para este o un pasaje para
este otro, un tekove en el río, un corte de pasto en el centro, otra reunión
por allá, pero esos son los devenires lógicos de cualquier gestión, todos los intendentes
lo hicieron, no hay nada programático en ello, no se resuelven los problemas
reales de la ciudadanía con eso. Falta enfrentar los verdaderos problemas y esa
es la realidad que supera a esta gestión.
Encima el Intendente no habla con el pueblo, no lo atiende
en la oficina, y tampoco se comunica con la prensa, no da a conocer sus ideas y
solo se ofusca ante las críticas. Parece temeroso, acurrucado en un rincón de
su oficina esperando que pase la tormenta. Dice que las criticas le dan más
fuerza, y en buena hora que nuestro trabajo sea un aliciente para ponerle
entusiasmo a su cargo, queremos que salga, que haga, que hable, que trabaje
porque eso es beneficio para todos.
“Hay que darles tiempo”, si, claro que le damos tiempo,
tienen todo el tiempo que les brindo la ciudadanía con su voto, pero eso no
significa apañar hechos de corrupción, dejar de observar irregularidades o
remarcar promesas no cumplidas, entre otras cosas. La ciudadania quiere ver el cambio que tanto prometian. Tiempo para hacer, para demostrar, para
crecer y para progresar hay, aprovéchenlo de una buena vez.
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