Si bien en el discurso del 9 de julio el
gobierno local se manifestó “atento desde la primera hora” a las necesidades
surgidas por la creciente del Rio Uruguay, su ausencia se manifiesta
notoriamente con cada día que transcurre. En el futuro próximo, esto representa
una amenaza concreta y palpable a la salud pública de todos los montecasereños.
A los riesgos propios de una inundación se
los combate con tareas de prevención y un duro trabajo de campo. La presencia
discursiva es de nula utilidad, y la negación no hace más que ahondar el
problema.
El río baja y con ella se presentaron ya
las primeras dificultades: vecinos advirtieron que el agua que se suponía
potable no tenía las características para serlo y, de hecho, denunciaron haber
enfermado por su consumo.
La denuncia debió ser pública para que se pusieran
en tema las autoridades locales. Aun así, movilizados, justificaron baja presión y cortes de agua desde un medio
oficialista que publicó textualmente que
“una grieta en una de los caños de entrada a la planta potabilizadora de Aguas
de Corrientes causada por la creciente del río Uruguay”, motivaba las
reparaciones de emergencia anunciadas súbitamente por la prestataria. Por
supuesto, como era de esperar, la información se reprodujo sin ningún
cuestionamiento ni relación –aunque evidente- entre ambos hechos.
La imprevisión fue consecuencia de una
negación absoluta del fenómeno que se manifestaba desde hacía semanas, aguas
arriba. Y también dio continuidad a las acciones de gobierno de Miguel Olivieri
que se consideran por encima de toda otra cuestión que no sea su voluntad. Al
punto que pudo verse como el agua llegaba hasta la puerta de una vivienda
construida por su gestión en una zona que continuaba siendo inundable, aunque
le quitaran el cartel de advertencia “terreno inundable”…
Las evacuaciones fueron mayoritariamente
“auto evacuaciones”. Y no fue cuestión de voluntad propia, sino de tiempo.
Alertar a los bomberos o rebuscárselas como se podía, resultó más efectivo que
intentar ubicar a un funcionario en una municipalidad que cuando más activa
tenía que estar, se encontraba únicamente ocupada por un sereno que decía no
saber nada de nadie…
Se esperaba que las aguas descendieran y
ahora, alarmantemente, no se sabe que esperar. Roedores, víboras…. Los trae la
creciente que también se adueña de la inercia de la falta de limpieza y
“engorda” con ella. Una mayor proliferación de mosquitos (vectores del dengue,
la fiebre amarilla, leishmaniasis entre las que nos resultan más conocidas),
con estas temperaturas elevadas, es casi inevitable.
Pero es impensable pensar en no hacer nada.
Los vecinos denunciaban días atrás que el olor a podrido del agua de red
claramente la volvía inservible para limpiar aunque fuera rudimentariamente el
interior de las viviendas. Sin agua, sin lavandina.
El gobierno municipal toma una semana de
receso invernal, con guardia. Hermosa mañana de sol la de este miércoles 16 de
junio, feriado por la coronación de la Virgen de Itatí. En la costanera, todo
un abandono. No solo las ramas y el barro, sino una muralla de los residuos que
jamás se limpiaron, que hoy están estampados contra las cercas del predio del
parque termal.
¿Dónde está la guardia de obras públicas?
¿Dónde está la comuna empezando ese trabajo interminable que va a ser limpiar
las calles, los predios y las viviendas que fueron afectados? Un par de fotos
después de hacer como que se ocupaban, la imagen muestra el mismo abandono y el
mismo peligro.
Si en las casas el agua ingresó primero desde
rejillas y cloacas, no hay que ser científico para entender que estos quedaron
expuestos a una contaminación que no es ni buena ni saludable para los
pobladores.
Con tantos medios pagos el Estado no cubre
su función ni de anticiparse ni de ocuparse. Alguna mamá quizás ni piense en lavar los
juguetes de sus hijos. Y con esto la diarrea, y otros males estarán llamando a
su puerta como lo hizo la desesperación, como no lo hizo el agua, y como sigue
esperando que lo hagan para acercarle ayuda e información.
Casas precarias, las más afectadas.
Familias pobres, las más castigadas. La misma comunidad, la más sensible. Pero
esto ni excusa ni releva de su obligación al gobierno de Miguel Olivieri que no
pone ni una cuota mínima de interés por solucionar problemáticas públicas sobre
las que tiene absoluta responsabilidad.
Sabiendo que la población había seguido y
festejado cada partido del Mundial, a horas de la Final estuvo dispuesto –y
gustoso- de “organizar” un festejo de aliento Post Partido (no hubo ni un lugar
público donde se pudieran seguir los partidos), con el fin de sacar rédito de
una acción hueca, pero no gratis ya que hubo bandas, y banderitas en cada poste
de luz….
Más allá de cotillón, la misma cascara
hueca que se viene tolerando desde hace siete meses, sin ni un mínimo atisbo de
que pueda mejorar.
****
www.diariobicentenario.com.ar - Sobre este tema y todos los de nuestro diario digital, encontrás más detalles TODOS LOS VIERNES en CONTxt. Pedilo en los comercios adheridos, es una PUBLICACION GRATUITA de Monte Caseros, Corrientes!
***
Ver mapa más grande

